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25 Nov 2014

B.Habral, entre Dionisos y Anteo

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Dos libros, uno suyo y otro de entrevistas, nos adentran de modo magnífico en el quehacer del gran escritor checo.

La vida del escritor checo, autor de << Trenes rigurosamente vigilados>>, da para mucho, hasta podría dar para una novela; en cierto sentido esta ha sido hecha por su traductora al castellano y al catalán Monika Zgustova en << Los frutos amargos del jardín de las delicias >>( Galaxia Gutenberg), que supone un certero acercamiento al escritor en base a entrevistas con él; libro escrito con sentimiento y hondos tonos líricos.

Bohumil Hrabal( Brno, 1914- Praga , 1997) nació en una fábrica de cerveza, en la que se habían conocido sus padres, y fue enterrado  en una caja de roble con la inscripción  Pivovar Polna ( Fábrica de Cervezas de Polná). La cerveza, pilsen, ocupó un papel esencial en su existencia, presencia que se deja ver, y hasta sentir, en su escritura. Mil oficios probó este hombre que se había licenciado en Derecho ( en los ferrocarriles, trabajador en una industria del acero, tramoyista de teatro, compañía de seguros, viajante de comercio o empleado en una planta de reciclaje de papel ). La inspiración para sus novelas, y poemas, le venía de su frecuentación de diferentes garitos y cafés en los que oía historias; allá en donde todo dios escuchaba historias a medio contar o frases inconexas, Hrabal tenía un sentido especial para captar más allá de los detalles, aparentes cáscaras vacías, el quid de las historias, mas no quedaba ahí su habilidad sino que ésta se plasmaba en su capacidad para transmitir por medio de una prosa popular todo lo que había aprehendido con su fino oído. No se limitaba de todos modos en sus visitas a situarse como mero oyente, como notario de los oído, sino que él mismo se implicaba en las conversaciones por delirantes que estas llegasen a parecer , o ser.

Ahora  es publicada otra obra del checo, <<   Tierno bárbaro >> ( Glaxia Gutenberg)

 

 que fue escrita en una época, 1973, en que sus libros estaban prohibidos por la autoridad (in)competente y que se pasaban , bajo cuerda, por medio de samisdatz, de mano en mano; la prohibiciones venían ligadas a su posicionamiento a favor de la llamada << primavera de Praga>> uniéndose a la carta opositora de los 77. El título de la novela apunta al personaje central que no es otro que un pintor amigo suyo, Vladimir Boudnik, con el que alternaba y compartía el gusto por las cervezas, sin despreciar otros caldos de mayor graduación, y la cháchara interminable que coincidía con la hora del cierre de los cafés; el personaje se suicidó ante el sofoco, por los tanques dichos soviéticos, de la primavera de Praga ( años más tarde le seguiría el escritor al arrojarse al vacío desde su habitación , sita en el quinto piso del hospital Bulovka de Praga). Podría decirse que el pintor y poeta era un bon vivant por no decir quizá con más exactitud que era un verdadero pasote en todos los aspectos relacionados con el placer y con el balanceo que se da entre la vida y la muerte, el renacimiento y el aura de sacralidad que le acompañaba en sus rituales curativos; el tal Vladimir se convertía, allá a donde fuese, en una verdadero chamán que solucionaba diferentes problemas de los bebedores con los que coincidía y que flipaban ante el espectáculo de sus poderes para arreglar los problemas que en principio se antojaban irresolubles al común de los mortales.

La novela , en su brevedad, une nostalgia con delirio, al hacernos entrar en un terreno cargado en el que el desbarre está servido, haciéndonos avanzar por el adentro del mundo alucinado que con absoluta entrega vivió el protagonista del libro y su amigo, el escritor. Mundo en ruptura con el de la sociedad bien pensante, cercano a la intempestividad de los cínicos griegos y dispuesto a llegar al límite en la consumación del gusto; libro derivante con tonalidades jazzísticas( o si se me permite dodecafónicas), alcohólicas, y con aires de familia con las pinceladas a lo Jackson Pollock que tanto gustaban al escritor, siempre con la aguja de la  brújula orientada hacia la conversión en sublime del más nimio de los detalles vividos; ya decía el otro que lo pequeño es hermoso, Hrabal, este menudo hombre, lo lleva a la práctica en su prosa que es un manual de instrucciones de la vida hasta el abuso. 

 

Iñaki URDANIBIA

 

 

 

 

 

 

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