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26 Nov 2014

Librofobia o las desdichas del leer Destacado

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Un libro vacilón donde los haya, al que le falta ser traducido de Pirineos abajo.

En  periódicas encuestas se dan cifras acerca del número de libros que lee  cada persona al cabo del año : en esto como en todo este tipo de contabilidades pasa como con los pollos: tú comes dos, yo ninguno, resultado: cada uno se come un pollito. En el caso de los libros sucede lo mismo, hay gente que jode la estadística por abajo y otros la compensan por arriba…seres bulímicos en lecturas, cuya afición preferida es pasar hojas y enterarse de historias o de hechos, teorías, etc. ajenos. Que nadie se haga, no obstante, ilusiones sobre los  enormes beneficios de la lectura, ni nos hace mejores personas, ni ayuda a triunfar que dijses un sologan ministerial de hace uno años, ni…Ya lo decía con tino, como siempre, el bueno de Litchtenberg: si un asno lee un libro no se convierte en un ángel, o dicho en palabras del autor del presente libelo: si el lector de equis libros se considera inteligente por atreverse con ellos, sería lo mismo que ver una película de James Bond y pensar que se es un superdotado agente secreto, ya que una cosa es saber y otra inteligencia.

Siendo la cosa de los libros una constante en mi existencia desde mis años mozos, tanto por cuestiones de afición como de profesión, no me he podido resistir a hacerme con un libro realmente simpático ya desde el propio título: << 20 bonnes raisons d´arrêter de lire >> ( Cherche Midi, 2014) ; el nombre borgesiano del autor no resulta menos atractivo, Pierre Ménard  ( autor de El Quijote en el relato del argentino). 

Siguiendo el estilo propio de quienes arengaban-pongamos por caso- acerca de los perjuicios de la masturbación que conducía directamente a la calvicie, a la desviación de columna, a la ceguera, y-lo que es peor, a la condena eterna, y amparándose en los diferentes Torquemadas que en el mundo son y han sido, para quienes lo mejor que se puede hacer con un libro es quemarlo( al estilo del Carbalho de Manolo Vázquez Montalbán), o en palabras de Ménard. dedicarlos para matar mosquitos o calzar alguna mesa., el autor emprende con afilado  humor  ,  desde las primeras páginas de este panfleto la tarea de cantas las innumerables ( ¿ 20?) desventajas del acto de leer, acto peligroso que nos hace feos, vagos, pedantes, snobs, nos aparta del mundo, daña el éxito profesional, nos vuelve locos, tristes, hasta nos mata, inducidos muchas veces por las mentiras de los libreros, nos entregamos a esta actividad económicamente aberrante, que a la vez es una actividad elitista y propia de mujeres, a las que les hace más mal que bien; se añaden entre sus nefastas consecuencias, el que nos hace reaccionarios, convirtiéndose en un verdadero peligro para la sociedad; pasa repaso el combativo  Ménard de los lugares en los que se lee , de los libros que se fabrican para no ser leídos, del desastre que supone para el medio ambiente, las mentiras que propagan, las falaces virtudes que se le atribuyen, y lo malparada que sale la literatura en comparación con otras artes- tanto en sus propiedades representativas como en su extensión-, presenta la inutilidad de dicha actividad y lo aburrida que resulta ( y como prueba señala su propio libro).

En ese punto no puedo sino discrepar del autor, ya que  las argumentaciones no carecen de sorna y afilado sarcasmo, en la onda de la sofística de convertir en más fuerte el argumento más débil, lo que convierte este librito en una verdadera delicia en cuyo desarrollo  se siente la compañía  de cantidad de ejemplos relacionados con gentes de letras, y gozamos con una amplia colección de cifras y acertadas citas, que hacen que la lectura resulte atractiva, y que me perdone,  Ménard, pero es que tal vez este lector que yo soy, tiene el virus metido hasta las mismísimas meninges y le gustan hasta los recetarios que parecen volcados en indicar lo contraproducente que resulta tal vicio (¡ virtud! oigo que grita alguien).

Una obra escrita con indudable inteligencia, con sobradas dosis de humor y con un acopio nada desdeñable de  lecturas acumuladas de las que se dejan constancia en las tres últimas páginas y que bien pueden servir para continuar las derivas sobre el tema.

 

 

 

 

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