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24 Dic 2014

Epílogo de un exilio

Escrito por  Pedro González Munné
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La decisión de la Administración norteamericana del Presidente Barak H. Obama, culmina años de contactos secretos e intenciones, restableciendo las relaciones diplomáticas con el Gobierno de La Habana.

Luego de circos y palabrería en los medios queda al cubano decidir la realidad de esta decisión entre Gobiernos para su magro peculio y las relaciones con sus seres queridos en la isla, lo cual lo ha convertido en rehén de burocracias y grandes intereses por ya más de cinco décadas, enriqueciéndolos a su costa tanto en Miami como en La Habana.

Este no el fin, sino el comienzo. El desangramiento de la sociedad cubana en más de 45,000 inmigrantes cada año, la mayoría de ellos jóvenes y profesionales, la pérdida de valores, el desdén por la educación y la cultura de las nuevas generaciones, las cuales han perdido la fe en los valores de la Revolución ante los avatares y miserias de una economía colapsada, son realidades innegables del presente en la isla.

El restablecimiento de relaciones diplomáticas y la discusión de temas como la inmigración, llevará a la confirmación del proceso para eliminar la Ley de Ajuste Cubano, firmada en 1966 por el presidente demócrata Lyndon B. Johnson y limitada con la política de “pies secos-pies mojados” durante la Administración del también demócrata Bill Clinton en 1965.

Esto se realizó luego del éxodo masivo de balseros en 1994, internados en campos de concentración en la base naval norteamericana de Guantánamo en Cuba y ahora con los acuerdos entre estos dos países vecinos comenzará la cooperación entre los Guardacostas norteamericanos y los Guardafronteras cubanos para impedir la salida de balseros y la recogida de lancheros de Miami de inmigrantes en la isla.

Veo difícil que se reduzcan los altos costos de los viajes y la documentación cubana obligatoria de los emigrados que desde los Estados Unido viajan en números de cientos de miles cada año para visitar a sus seres queridos en la isla, las cuales alcanzan $700 por un pasaporte de seis años y hasta $500 por un pasaje de un vuelo de 45 minutos de Miami a La Habana, representando casi USD $300 millones en beneficios anuales a Cuba.

El hecho de admitir a los viajeros a la isla el uso de tarjetas de crédito de bancos norteamericanos, conllevará a un mayor control por parte del fisco –el Internal Revenue Office o IRS por sus siglas en inglés- de los EEUU, permitiendo controlar la magra economía del inmigrante, el cual muchas veces trabaja por efectivo para evitar el pago de impuestos.

La estrategia de incidir en la sociedad cubana, el financiamiento de la disidencia y la llamada prensa independiente va a continuar creciendo, sobre todo con los permisos a compañías de infraestructura para internet y comunicación celular para trabajar en la isla en la instalación de sistemas más eficientes y expandir la cobertura.

Hay un tema importante que se ha perdido entre la palabrería en las redes y los medios. Se trata del hecho de “desbloquear” –palabras del Departamento de Estado norteamericano- cuentas de ciudadanos cubanos en bancos de terceros países y la posibilidad de que “entidades” norteamericanas puedan realizar “transacciones financieras” con esas personas.

¿Mayores volúmenes de dinero para la corrupción y la disidencia? Por supuesto.

Tal vez en las conversaciones migratorias de Estados Unidos y Cuba se incluya uno de los temas más lamentables de la historia reciente del Gobierno cubano contra su emigración y es el hecho de las docenas de personas deportadas cada semana sin explicación de vuelos hacia aeropuertos cubanos, ya sean nacidos o no en la isla, así como las decenas de miles de emigrados a los cuales se les anulan sus costosos pasaportes cubanos.

Las cifras calculadas por la prensa superan hoy las 300,000 personas, sin que exista un procedimiento de reclamación oficial, o respuesta de los Consulados cubanos ante tamaña injusticia, pues, evidentemente, no puede tratarse en ese volumen de personas, de criminales, terroristas o narcotraficantes, las categorías más comunes para estos procesos en otros países.

A nuestro modesto entender, no se trata de fanfarrias y palabrería, sino de la realidad de un pueblo que ha sufrido 50 años de guerra y privaciones contra el Imperio más poderoso del planeta y ahora se encuentra ante la promesa de un cambio, de la estrategia de rendición por hambre, a las concesiones por entregar los principios de toda una vida.

Periodista y escritor cubano-americano. Director de la Editorial Letra Viva que publica La Nación Cubana, la revista Emigración y libros para intelectuales cubanos emigrados y residentes en la isla.

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