kaosenlared.net

sehansuscrito163  quedan837 Objetivo 1000 suscriptor@s! 
25 Dic 2014

Jacques Rancière y el nacimiento de la modernidad artística

Escrito por 
Valora este artículo
(10 votos)
El pensador francés rastrea los orígenes de los cambios culturales en el surgimiento de la modernidad.

No es la primera ocasión en que me acerco en esta misma red a este pensador que  se esfuerza por dar parte a los sin parte  ( http://www.kaosenlared.net/component/k2/26812-la-parte-de-los-sin-parte# ). << La política existe allá en donde la suma de las partes o las fracciones de la sociedad es alterada por la inscripción de una parte de lo sin parte. Comienza cuando la igualdad de cualquiera con cualquier otro se inscribe en libertad del pueblo. Esta libertad del pueblo es una propiedad vacía , una propiedad impropia  para que aquellos que no son nada planteen su colectivo como idéntico al todo  de la comunidad. La política existe en tanto que formas de subjetivización singulares renuevan las formas de la inscripción primera de la identidad entre el todo de la comunidad y el nada que la separa de ella misma., es decir, la sola suma de sus partes. La política cesa de estar allá en donde esta escisión no tiene lugar ya, en donde el todo de la comunidad es reunido sin resto a la suma de sus partes >> ( << La Mésentente>>).

En la presente ocasión el pensador , como el trapero benjaminiano, busca en aquellos lugares, convertidos en poubelles o poco menos, obras desplazadas, censuradas, ignoradas, para situarlas en primer plano, en el que sirven para definir los cambios en el terreno del arte y la literatura…venía a decir Félix Guattari que en los márgenes está el corazón del sistema, algo parecido podría afirmarse de la labor llevada a cabo por Jacques Rancière.

      

Breves pinceladas de época

Referirse a Jacques Rancière ( Argel, 1940) exige- o al menos hace que resulte más aclaratorio el acercamiento- volver la vista atrás para fijarse en sus años de iniciación filosófica y su posterior despegue que dio lugar a una vasta obra que comenzando por la política marxista finaliza, por el momento, en sus exploraciones profundas por el mundo de las artes.

       En el principio participó activamente en el círculo de Louis Althusser, y en tal bebió de las enseñanzas marxistas teñidas de un inequívoco cientismo epistemológico; tal << leninismo osificado>>-como a la sazón lo calificaban los maoístas- hacía que el maestro se mantuviese bajo la disciplina del partido comunista a pesar de que algunas de sus posturas, y posicionamientos junto a sus jóvenes seguidores, crujían con respecto a la ortodoxia del partido, pero…donde la situación chocaba más era en el terreno de la acción, para la que ciertamente todo el teoricismo althusseriano la verdad es que no parecía de gran ayuda, por no decir de ninguna, a no ser en los ambientes universitarios. Esta tensión entre teoría y práctica- y las inevitables relaciones  del saber y el poder que su posesión provoca y que tan aireadas fueron por Michel Foucault- hizo que quienes participaban directamente en el movimiento tan en auge en aquellos años se viesen impulsados a optar entre el supuesto dirigismo de los poseedores del saber y la voz del movimiento; inclinándose por el segundo polo, los tintes anti-jerárquicos pasaron a dominar a quienes dieron este paso, entre ellos Jacques Rancière, que se sumergió en el estudio de los archivos obreros y populares para en ellos hurgar la transmisión del espíritu rebelde por parte de los propios protagonistas de las luchas emancipatorias que había sido usurpada por las voces autorizadas de los especialistas académicos, bajo el manto dominador del estructuralismo; ello le hizo estudiar a sus contemporáneos, sociólogos e historiadores de las mentalidades( muy en concreto a Foucault), teniéndoselas en más de una ocasión con los de la escuela de los Annales, para derivar posteriormente por la literatura, el cine y la estética. El poder ( con su diferenciación entre política y policía), la igualdad, y el saber colectivo, en el que asoma el papel de compañero del << maestro ignorante>> en el proceso de un nosotros que aprende, frente al , uno, que enseña. [ Una aproximación amistosa y vacilona a la trayectoria del filósofo se puede ver en << Rancière. Savoir et pouvoir après la tempête>>, que recoge la intervención de Alain Badiou en una semana que se había organizado en Cerisy, en 2005, en homenaje  al autor de <<La Mésentente. Politique et philosophie>>; el texto del que hablo está recogido en << L´aventure de la philosophie française depuis les années 1960 >>( La fabrique, 2012) ].

       Este trayecto que señalo fue reforzando la vena antiplatónica, con su estricta asignación de roles en la ciudad ideal, y la lucha igualitaria contra toda forma de elitismo que hace que aun defendiendo la democracia de boquilla, algunos <<odien la democracia>> al descartar de ella a quienes no siguen las normas con la obediencia debida.

       Ya en los tiempos posteriores al mayo del 68 es cuando escribió su << La leçon d´Althusser>> que venía a ser el enuncio argumentado de la despedida del maestro; al comienzo de curso entró en la facultad de Vincennes, que el poder gaullista había concedido para tener quietecitos a los profesores, y alumnos, rebeldes con sus experimentaciones pedagógicas, etc. Allá, como señalase François Châtelet, se reclutaba a los profesores teniendo en cuenta las corrientes filosófico- políticas; así los althusserianos-maoístas, salidos de la École Normale supérieure de la rue d´Ulm,  estaban representados por Alain Badiou y Jacques Rancière, los trotskistas estaban presentes con Bensaïd, Weber y Brossat, los libertarios en torno a Schérer y Hocquenghem. Más tyarde vinieron a sumarse Deleuze y Lyotard, que había formado parte de Socialisme ou Barbarie de Castoriadis y Lefort, y que fue recibido con cierto recelo ( Ranciére en su elogio fúnebre señalaba como con respecto al autor de << Discurso, figura>>, << las cosas no serían fáciles>>) y con variadas broncas por parte de los defensores de la Revolución cultural que enfurecían ante el abandono por parte de éste de << la dictadura del proletariado>> y sus derivas que anunciaban ya ciertos aires <<libidinales >> . Tanto éste último como Rancière tenían como centro de atención las articulaciones  entre estética y política: Rancière-como queda dicho- sumergiéndose en los archivos en busca del imaginario literario-obrero del siglo XIX, mientras que Lyotard atendiendo lo << figural>>, como verdadero impulso del inconsciente histórico …Más balizada la época inaugural y la dirección adoptada por nuestro hombre, pasemos a presentar su actual quehacer en base a dos significativas obras.

Contra-historia estética

            La expresión que encabeza este apartado la emplea el mismo autor para explicar su obra: << Aisthesis. Escenas del régimen estético del arte>>( Shangrilla, 2014). La obra es fragmentaria y está << concluida e inacabada>>, lo cual significa que algunos de los hilos argumentales empleados pueden tener una continuación. Este carácter abierto es, en cierto sentido, un contagio de la obra paralela, que ha inspirado a Rancière, << Mimesis >> de Erich Auerbach. El ensayo no tiene pretensiones enciclopédicas sino que basa su labor <<deconstructora>> en catorce escenas, ordenadas cronológicamente, a través de las que se puede ver la otra cara de la historia oficial del arte, poniendo el acento en aspectos desatendidos o incluso despreciados que cobran absoluta pertinencia bajo la mirada del filósofo y que vienen a incidir en aspectos que al fin y a la postre resultan definitorios de la modernidad artística.

       El tema del libro como ya se puede observar desde el título es la << Aisthesis. “Estética” es el nombre de la categoría que, desde hace dos siglos, designa en Occidente el tejido sensible y la forma de inteligibilidad de lo que llamamos “Arte” >> . La importancia que cobraron los lugares de exposición, los museos, junto al cambio temático de lo representado, en ruptura total con la mimesis aristotélica, que hasta entonces había dominado el campo del gusto y de la realización de las obras artísticas( presente en la representación clásica, fundada en una acción guiada por una lógica implacable)  fue remplazado, por otros criterios estéticos, sentimientos, y modos de percibir las obras expuestas…cambios en el terreno de los << afectos >>  y los << perceptos>> que diría Gilles Deleuze. Estos cambios supusieron un giro importante a la hora de aprehender el arte en el siglo XVIII, haciendo que desapareciesen la jerarquía entre Bellas Artes y artes y técnicas; ya no era cuestión del placer desinteresado, ni de las exquisiteces de bellas almas ociosas que se dedicaban a pintar un mundo maravillo. Para subrayar la ruptura de la que hablo no recurre Rancière a los lugares comunes  canonizados ( algunos cuadros de Manet o las poesías de Mallarmée) sino que saca a relucir obras consideradas menores o marginales, menos espectaculares y que avanzan por el lado secreto de la modernidad ( de ahí lo de << contra-historia>>) y cuyo eje no es la acción sino la pasividad, reforzada en algunos casos por la falta de los órganos necesarios para la labor.  Desde el torso desnudo de Belvédere, traído a colación por la historia del arte de Winckelmann en 1764, pasando por el comentario al arte de la pantomima en un prefacio de Théodore de Banville, a algún artículo sobre Chaplin de principios del siglo pasado, se puede observar los entrecruzamientos del arte y el pensamiento.

       Los artistas recurren a motivos más humildes y a la representación de actividades más modestas que parecían desterrados de los sublimes pagos del Arte, y abre el arte a reflejar  oficios , a los pobres ( los muchachos de Murillo nombrados por Hegel), y también se abre el paso a algunas manifestaciones de diversión( cine, teatro, danza,  reportajes,…) que hasta entonces se mantenían al margen del elitismo que hacía que solo unos pocos pudiesen ser presentados en las obras, siendo también unos pocos quienes podían acceder a la contemplación de tales obras. Objetos hasta entonces considerados insignificantes pasan a escena y cobran valor de símbolo.  Todos estas novedades democratizan el arte, sus espectadores y hacen que todo el mundo pueda observar y opinar sobre las obras expuestas, del mismo modo que de los acontecimientos que suceden en la sociedad; de la << división de lo sensible>> habla Rancière.

       La acción, como queda señalado, cede el paso a su ausencia como en el teatro de Visen o como en el personaje Julien Sorel del << Rojo y negro>> stendhaliano que alcanza su capacidad de contemplación en la prisión ya que allá es el único momento de ocio del que puede disfrutar; o la negativa de Bartebly…que a los ojos de Rancière significan una actitud revolucionaria, sin olviar la mirada de los cineastas soviéticos que privilegian el ritmo o el montaje en vez de en otros centros de atención. Todos estos ejemplos visitados confirman el carácter subversivo del arte moderno en la medida en que invita a reflexionar sobre lo real y sus cambios. Comentarios de Emerson, concepciones cinematográficas de Dziga Vertov, y otras realidades más prosaicas  invitan a un viaje hacia lo invisible, a completar la carencia de sentido explícito… Al final de viajar por las catorce escenas la imagen completa de lo que Rancière quiere afirmar, quedando clara la importancia del cuerpo, de la primacía de la línea curva frente a la línea recta del periodo clásico, de la risa de los hermanos Marx, asomando igualmente el gusto a la paradoja…todo ello como reivindicación de la libertad, presente desde los románticos alemanes.

       La modernidad supone, según la visión rancièriana, la capacidad de introducir dentro del campo artístico objetos hasta entonces vetadas, otorgándoles así un nuevo sentido.

       Un soberbio recorrido que abarca desde 1764 hasta 1941 por los lares de la escultura, de la decoración, del cine, del periodismo, del teatro…que supone una <<  contra-historia de esa modernidad y una evidencia rotunda de cómo y cuándo el arte, liberado de la lógica causal, las jerarquías culturales y la pedagogía política, transforma nuestro modo de estar en el mundo >>. 

  La ficción literaria

            Si en la obra anterior se repasan casos en los que el sentido, las concepciones heredadas son vaciadas , descolocadas , así pillaron a los críticos de la época las obras de Flaubert o de Conrad, hasta el punto de ser considerados como no-libros por su carácter errático y sin dirección-por hablar en cartesiano- <<clara y distinta >>; vamos que no parecían tener principio, desarrollo y fin. Así pues, con << La educación sentimental >> y con << Lord Jim>> algo sucedió en la ficción narrativa; hasta los propios creadores  sentían cierta incomodidad ante sus obras ya que rompían con lo cánones consagrados con anterioridad. El status de las novelas parecen perder el camino que hasta entonces había regido el bien hacer de los escritores; ahora la reflexión se une a la acción y los estados psicológicos de los protagonistas se inmiscuyen en el relato. Las obras, la de Conrad por ejemplo, comienza por la mitad y finaliza con el recurso a un deus ex machina. El prólogo se une indisolublemente con la acción, la preparación con los hechos relatados…<< la ficción nueva es sin fin. Los libros que producen deben tener uno, mas éste está condenado a no ser quizá nunca el bueno>>.

      << Le fil perdu. Essais sur la fiction moderne>>( La fabrique, 2014) se detiene en estos autores e igualmente en otros ( Virginia Woolf, Keats, Baudelaire y Büchner), rastreando las transformaciones que fundan la ficción moderna al mismo tiempo que destruyen los presupuestos  que parecían fundar la columna vertebral que unificaba las distintas piezas en un todo coherente; estos cambios se dieron en la misma práctica de los escritores sin el recurso a la publicación de manifiesto alguno. Obviamente si el quehacer sorprendió esto tuvo un efecto dominó que alcanzó a los críticos, a los estudiosos y a los propios lectores. Busca los lazos Rancière entre lo sensible, lo inteligible y lo real y se enfrenta a ciertas posturas críticas( muy en concreto a las de Roland Barthes, Walter Benjamín y Luckács) con el fin de exponer la democratización de las obras literarias en lo que hace a llegar a más lectores por sus temáticas…dejando de lado las mitificaciones/ sublimaciones poéticas, los efectos de la realidad y la reificación debidas a los críticos recién nombrados que << explican la ficción con otra ficción >>. << La revolución literaria ha revuelto la antigua oposición entre la racionalidad causal de la ficción poética y la sucesión empírica de los hechos históricos >>; añade Rancière que los cambios ( flâneries baudelerinas, la impersonalidad flaubertiana, los monólogos joyceanos, las epifanías visuales conradianas, woolfinas o proustianas…vienen a suponer una ruptura con los modelos  jerárquicos tanto intraliterarios ( sometimiento de las partes al todo) como sociales ( elites de seres activos y la multitud de seres pasivos).

       Sagaz recorrido que pone en relación la política, el arte, la acción, la reflexión, el pensamiento, la sensibilidad y la inteligencia…y su reorganización bajo el nuevo modo de hacer en lo narrativo que provocó una nueva relación entre lo decible y lo visible ya que <<el régimen  estético del arte>> supone una revolución de la sensibilidad común , del reparto de lo sensible y el reconocimiento de la igualdad de la facultad de juzgar…ya que todos tienen la misma facultad sin distinción de pertenencia…

       Tratándose de Rancière se puede concluir para no concluir, con un à suivre…

You have no rights to post comments