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08 Ene 2015

¿Qué es el fundamentalismo islámico?

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El intento de aplicar al pie de la letra un texto religioso, para los musulmanes sagrado, que se escribió en el siglo VI en la Arabia beduida en pleno desierto en la Alta Edad Media (a menudo acompañado con una serie de dichos proféticos transmitidos de manera oral) se llama fundamentalismo islámico

El intento de aplicar al pie de la letra un texto religioso, para los musulmanes sagrado, que se escribió en el siglo VI en la Arabia beduida, en pleno desierto, en la Alta Edad Media (a menudo acompañado con una serie de dichos y hechos proféticos transmitidos de manera oral) se llama fundamentalismo islámico.

De esta forma, si en el texto religioso puede leerse que una mujer hereda la mitad, el fundamentalista, lejos de cualquier consideración histórica de que semejante afirmación fue establecida en un momento en que la sociedad era profundamente machista y permitir que la mujer heredara la mitad suponía un enorme progreso frente a no heredar nada, interpretará la cita al pie de la letra. Si lee que hay que cortar la mano a los ladrones, lejos de considerar que era un castigo esperable en una sociedad basada en el despotismo y la supervivencia, ellos cortarán la mano a los ladrones, en pleno siglo XXI, sin el menor tipo de consideración sobre lo referido en la Carta de Derechos Humanos. Si en alguna parte del puede leerse que beber vino es pecado, ellos aplicarán duros castigos al que beba vino o comercie con él, e incluso pena de muerte; aunque el consumo de vino, whisky y ron sea una práctica corriente en reuniones y fiestas privadas en sociedades y países musulmanes, como por ejemplo Marruecos.

Sin embargo, el propio Corán contiene versículos que se contradicen unos con otros: si bien en unos se dirá que no se debe beber vino y en otros se prohíbe, hay versículos en los que se permite su consumo, pero se aconseja beberlo moderadamente.

Otro tanto sucede, por ejemplo, con la cuestión del velo.

Para resolver este tipo de contradicciones surgen, posteriormente a la muerte de Mahoma, las llamadas escuelas de jurisprudencia islámica [1]. Van surgiendo varias a lo largo del tiempo, las principales, dentro del islâm sunní (el más ortodoxo), mayoritario en el mundo árabe y musulmán, salvo en Irán y Azerbaiyán, son: el hanafismo, la más abierta a las ideas modernas, considerada más "liberal" (no castiga la blasfemia, permite la consumición de alcohol en cantidades moderadas, permite rezar en idioma no árabe, permite a las mujeres ser jueces, etc.), aunque tradicionalista: permite el consenso y el raciocinio, por este orden, después del Corán y los dichos o hadith auténticos del profeta; es la mayor de las escuelas y es seguida por el 45% de la población musulmana, siendo conocidos sus seguidores como hanafíes; además es la mayoritaria en Turquía, Bajo Egipto, Líbano, Siria, Palestina, Jordania, Centroasia, el Cáucaso y el centro-oeste de Iraq, y fue la mayoritaria, aunque no oficial, en Al-Ándalus y oficial en los imperios Otomano y Mogol. Malikismo, más restrictiva al intentar seguir a rajatabla las que considera que fueron las prácticas de los musulmanes de Medina, está por ello fuertemente basada en los hadiths, lo que incluye toda una serie dichos "proféticos", algunos particularmente conservadores: fue la oficial en al-Ándalus y es mayoritaria en la mayor parte del Norte de África, excepto Egipto, y de África Occidental (Magreb y "África Negra" Musulmana), Bahrayn, Kuwayt y Dubay. La hanbalí, que se opone de manera radical a cualquier forma de intromisión de la razón humana en la interpretación del Corán y los hadithes (dichos y hechos del profeta), es sin duda la más restrictiva y reaccionaria y ha llegado a ser la mayoritaria en Arabia Saudí y parte de Emiratos Árabes Unidos. Y la shafi'í, que está considerada la más flexible, ya que admite el razonamiento analógico y el consenso como fuentes del derecho, y se caracteriza por una metodología sistemática y una aproximación rigurosa al texto, bastante más racional dentro de los límites que impone la religión: la mayoría de los eruditos islámicos son firmes partidarios de esta escuela; pero tan sólo es mayoritaria en partes de Yemen, sureste de Egipto, el cuerno de África, Indonesia y sur de Iraq. Por su parte, las mayoritarias en el islâm chií (heterodoxo) son la ya`farí (fuertemente basada en el consenso, costumbres y ritos, muchos de ellos de origen preislámico, de la comunidad), en Persia, Azerbaiyán, la mayoría chií de Iraq y las comunidades chiíes del Golfo pérsico, Afganistán, India y Pakistán; y la Zaidí, similar a la hanafí, y mayoritaria entre los chiíes de Yemen.

Así, dentro del hanbalismo surge a finales del siglo XVIII el wahhabismo [2], una corriente todavía más estricta que trata de interpretar el Corán y el hadîth al pie de la letra, introducida en Arabia Saudí por `Abd al-Wahhab y adoptada como oficial por la monarquía de los Sa`ûd, que es la que gobierna hoy en ese país, así como por el emirato de Qatar. Estos países desde que tienen dinero gracias al petróleo y sobre todo desde la segunda mitad del siglo XX se han dedicado a financiar la difusión de esta doctrina radical por todo el mundo árabe y en particular por los países vecinos, así como posteriormente, en las comunidades musulmanes en el exilio. La consecuencia es un aumento paulatino de las interpretaciones rigoristas del Islam que sirve de base social y teológica al integrismo. Se abre camino así el wahhabismo, ideología político-religiosa ultrarreaccionaria, aumentando su base de apoyo en buena parte de países musulmanes, a pesar de que no es aceptada por la mayoría de musulmanes. Asimismo, cuando se abre una mezquita en Europa con capital saudí, casi con total seguridad el imán que será enviado a predicar en esta pertenecerá a la línea wahhabí.

Así, con los triunfos militares de Estado Islámico éste ha logrado establecerse en zonas enteras de Siria e Iraq, lo que le ha permitido poner en marcha una maquinaria estatal o paraestatal aplicando su fundamentalismo religioso, elevándolo a la categoría de ley de Estado. Ha podido así apoderarse de pozos de petróleo, lo que sumado a medios de financiación mafiosa le ha permitido ser la organización terrorista más rica del mundo. Y utilizan parte de ese dinero para poner en marcha una enorme maquinaria propagandística con la que tratan de ganar adeptos en las comunidades musulmanas de todo el mundo. Gracias a esto han comenzado a ganar popularidad entre un sector de gente que se siente perdida con su vida o que se siente descontenta con el capitalismo o con cómo discriminan a las minorías árabes en los países occidentales y cómo el imperialismo hace guerras de rapiña en países árabes o musulmanes y masacra a civiles sin que la prensa occidental se queje, y han creído que la religión y el tradicionalismo es la respuesta a eso: creen ver en un mayor apego a los valores del islam, del Corán y a los valores tradicionales arcaicos de sus sociedades la alternativa: creen que el problema es que no se aplica a rajatabla la sharî`a, o ley islámica, en las sociedades modernas. Así, creen que cuanto más al pie de la letra o a rajatabla se aplique el Corán y el hadîth mejor: van más allá de la tradición, quieren volver a un pasado considerado esplendoroso, como cuna u origen de una correcta aplicación de la sharî`a: la sociedad islámica alto-medieval en época del Profeta Mahoma, que ellos idealizan, porque consideran que las sociedades musulmanas actuales se han alejado de una verdadera práctica del Islam en su mayoría.

Bien, establecidas las bases para entender cómo y por qué surge el fundamentalismo religioso, y en particular el fundamentalismo religioso contemporáneo, la mayoría de cuyas corrientes derivan o están fuertemente influenciadas por la doctrina wahhabí, en el caso del sunnismo, y por el jomeinismo como movimiento político-religioso en el caso del chiísmo, pasemos a analizar cómo tiende a tratar la información la prensa neoliberal, ante un hecho como el del último atentado contra varios periodistas del famoso periódico que publicó las caricaturas de Mahoma, en París:

Se limitan a mostrar los hechos sin profundizar en sus causas u orígenes, recalcando la adscripción del grupo ejecutor al yihadismo, posiblemente vinculado a Estado Islámico o Alqaeda, pero sin situar en su contexto histórico-político y religioso a tales grupos. De esta manera, mucha gente poco familiarizada con las religiones de Oriente Medio y las distintas escuelas, corrientes y movimientos político-religiosos dentro del Islâm, pueden llegar a hacer la generalización fácil de que todos los musulmanes son fanáticos, y no es así.

Es una minoría, financiada y difundida además con dinero por el principal aliado de EEUU e Israel en la zona, Arabia Saudí. Esta es la información que no dicen los medios como CNN o las principales agencias periodísticas como EFE. No dicen que Estado Islámico fue financiado por grandes jerarcas y magnates saudíes desde hace años incluso estando EEUU sobre el terreno tras la invasión y ocupación de Iraq, y que apenas se enfrentaban con las tropas yanquis; se ocupaban más de matar a gente iraquí por conductas o adscripciones religiosas consideradas "heréticas".

Hasta que, con suficiente financiación, armamento y base de poder, en una situación en que la autoridad del gobierno títere chií pro-iraní tolerado y apoyado por EEUU se veía mermada, dada su política sectaria hacia los sunníes, que afectaban particularmente a las zonas de mayoría sunní del Norte y Oeste del país, decidieron atacar al gobierno, logrando apoderarse de varios pozos de petróleo y amenazando las bases yanquis a su paso por el norte del país. Eso es lo que no dicen. No dicen que EEUU y la UE ya tienen un enemigo al que subrayar para disipar la lucha de clases; ya tienen su nueva guerra preparada, gracias a Estado Islámico; les importa poco que mueran civiles allí al invadir el territorio o aquí al poner bombas los yihadistas. Como siempre la clase trabajadora es carne de cañón.

Ellos lo han permitido, al permitir que sus aliados Arabia Saudí [3] y Qatar financiasen y extendiesen esta corriente por el mundo árabe y en las comunidades musulmanas en Europa (a las mezquitas que se suelen abrir en Europa con dinero Saudí mandan a imanes radicales, fundamentalistas, constituyendo un potencial caladero de yihadismo). De hecho, los que cometieron el atentado en Francia hablaban perfecto francés; no eran iraquíes.

Tienen, así pues, su excusa para atacar de nuevo; de no hacer nada, lo que surgirá es un monstruo. Pueden atacar y la opinión pública lo verá bien; asimismo, si no atacan ni proveen ayuda a los únicos regímenes y actores político-militares interesados en acabar con Estado Islámico, ese monstruo va a seguir alimentándose.

Mientras, se afanan en derribar al régimen sirio a través de "mano de obra" mercenaria (y no dejando actuar con autonomía, por medios cívicos y políticos, a las fuerzas vivas, progresistas del país), desequilibrando todavía más el frágil y complejo balance de fuerzas en la región. A pesar de ser una dictadura totalitaria de carácter mafioso, el régimen sirio es el único actor potencial que tiene capacidad militar suficiente para hacer frente al yihadismo: eso crea un juego de equilibrios peligroso, con ninguna potencial alternativa para la población civil, que padece el totalitarismo político y los excesos militares y policíacos de su régimen secular, con el uso de torturas, arrestos e incluso asesinatos a disidentes políticos o el abuso de artillería contra zonas pobladas por civiles, a la vez que el totalitarismo religioso, el machismo, la persecución y asesinato de minorías y sectores laicos o disidentes, la imposición de valores arcaicos y reaccionarios, la vuelta a instituciones medievales, la destrucción de patrimonio, el terrorismo y otros crímenes de lesa humanidad, representado todo ello por el auge de organizaciones fundamentalistas yihadistas como Estado Islámico.

Así, ante semejante atolladero, las potencias, lejos de mantenerse al margen, anteponen sus intereses geopolíticos de debilitar al régimen asadista antes que quitarse la lacra de estado islámico, mientras siguen financiando a mercenarios "moderados" del Ejército Libre Sirio afín a Turquía y dejando que Arabia Saudí y Qatar financien a mercenarios radicales de Frente al-Nusra [4] (Alqaeda) y de la Hermandad Musulmana respectivamente, sin ver que esto, a la par que debilita al régimen mafioso de Asad, fortalece considerablemente las posiciones de Estado islámico; entretanto, Turquía deja pasar por sus fronteras a individuos cuyo único objetivo es engrosar las filas de Estado Islámico, al tiempo que niega el envío de ayuda humanitaria, militar y de personal por frontera a la izquierda kurdo-siria, principal bastión de resistencia contra Estado Islámico en el norte de Siria [5], pero afín al partido independentista kurdo-turco PKK, que considera su mortal enemigo.

Así, vemos cómo la existencia del fundamentalismo islámico favorece el auge del racismo e islamofobia de derecha y extrema derecha [6], y por extensión del neofascismo, a la vez que crea un clima favorable a nuevas intervenciones por parte del imperialismo y que distrae la atención de los problemas sociales, con miras a disipar a medio plazo el descontento, contener el malestar social y debilitar la lucha de clases, ante la posibilidad de una escalada bélica, como último recurso para tratar de debilitar cualquier conato de oposición sindical y política.

E Israel por su parte, encantada porque eso refuerza la imagen negativa de los árabes ante la opinión pública internacional, permitiéndole seguir cometiendo sus atrocidades con los palestinos.

Que no te estafen con medias verdades y mentiras: ¡Estado islámico es la oposición que al capitalismo norteamericano, europeo y español les interesa!

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Notas al pie:

[1] Resumen de las principales corrientes de interpretación religiosa del Islam en el mundo. Sunníes: malikí (conservadora) en Noráfrica, hanafí ("liberal") en Oriente Próximo y Asia Central, hanbalí (ultraconservadora / reaccionaria) en Arabia Saudí y parte de Emiratos Árabes y shafa'í (flexible / "racionalista") en el Cuerno de África, Indonesia, Iraq, Yemen y Alto Egippto; Chiíes: ismaelí en Norte de Pakistán, zaidí en Yemen y ya`farí en resto; Jariyíes: ibadíes en Omán. Siendo el wahhabismo, corriente de la que derivan la mayor parte de fundamentalismo islámicos, una corriente dentro de la hanbalí, (mayoritaria en Arabia Saudí).

[2] El wahhabismo, interpretación más extremista del islâm, es oficial en Arabia Saudí, y ha sido durante muchos años hasta hoy día financiado y difundido por los jeques saudíes en los países vecinos y comunidades musulmanas en Europa. De esta corriente es de donde emana el integrismo yihadista. Arabia Saudí es el principal aliado en Golfo Pérsico de EEUU e Israel. En la actualidad financia al grupo integrista yihadista Frente al-Nusra, hasta hace poco estaba vinculado a Estado Islámico.

[3] Arabia Saudí es el país que más financia y da a conocer el fundamentalismo religioso en el extranjero, a través del wahhabismo, doctrina oficial de este Reino (uno de los últimos del mundo en mantener como sistema de gobierno la Monarquía Absoluta, y una de las principales potencias que más se han opuesto, junto con el Estado de Israel, a todo tipo de progresos y cambios en la región).

[4] Grupo fundamentalista wahhabí financiado como oposición armada por altos empresarios y personalidades vinculados a la Monarquía Saudí, en Siria; hasta hace poco vinculado a Estado Islámico.


[5] La izquierda kurdo-siria está representada por barios partidos y ejércitos guerrilleros, el principal de ellos, el YPG, es el brazo armado del PYD, partido que gobierna, desde su autoproclamación, en la región autónoma kurda siria. Es el principal partido de la izquierda kurdo-siria. Las YPG son uno de los principales focos de resistencia en el norte del país que combaten el avance yihadista tanto de Estado Islámico como de Frente al-Nusra. Representan en la mayoría de aspectos, por ejemplo en su defensa de los derechos, igualdad y empoderamiento de la mujer, la antítesis de este tipo de organizaciones integristas reaccionarias. El Estado turco, sin embargo, les niega ayuda necesaria en la ciudad de Kobane, asediada desde hace meses por Estado Islámico y con frontera con Turquía, al Norte.

[6] El aumento del fundamentalismo islámico y la existencia de atentados terroristas por parte de los yihadistas favorecen el aumento del racismo y el auge de la ultraderecha. Por su parte, el aumento de la islamofobia y de las agresiones por parte de grupos neofascistas favorece los recelos por parte de la comunidad musulmana y sirve de base para el aumento del fundamentalismo islámico. La única solución está en combatir ambos discursos de odio y fortalecer los lazos de solidaridad y convivencia entre musulmanes y no musulmanes.

(Fuente: www.iucastilleja.com | http://iucastilleja.com/?p=1480 )

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