kaosenlared.net

sehansuscrito163  quedan837 Objetivo 1000 suscriptor@s! 
10 Ene 2015

Dos palabras que definen el mundo

Escrito por 
Valora este artículo
(0 votos)
Felicidad y conflicto forman parte de la vida humana.y expresan estados de conciencia. ¿Es fácil expresar la propia conciencia sin censuras? La historia muestra que no. Las religiones y los gobiernos se ponen de acuerdo para poner trabas al libre pensar espiritual.

 

Infelicidad y conflicto  son sin duda dos palabras que definen bastante aproximadamente el estado de nuestro mundo. Tal como lo vemos hoy es un hervidero de conflictos personales, sociales, económicos, bélicos, medioambientales, etc. El resultado global es una olla a presión que estalla hoy aquí, mañana allí, por esto o por lo otro. Toda esta clase de enfrentamientos vienen a ser fatalmente  la consecuencia final del rechazo original a nuestra condición espiritual y a las leyes que la rigen: Los Diez Mandamientos y el Sermón de la Montaña, que son leyes igualmente válidas para toda la humanidad, pues son las leyes de  la conciencia universal.  Estas dos propuestas del mundo divino  para guiarnos en la escuela Tierra  son auténticas  joyas para que el alma pueda lucirlas en su mejor momento, y códigos para eliminar los conflictos, porque son extractos sencillos de las leyes divinas que rigen en todo el Universo, y que nada tienen que ver con lo que las religiones han hecho de ellas, aplicando unas, olvidando otras o malinterpretando las que les han convenido.

Si la llamada “cristiandad”, hubiese aplicado las  leyes que finge creer, nunca habrían tenido lugar cruzadas, ni guerras de religión, ni Inquisición, ni persecuciones de los llamados herejes, ni un largo etc. Algo semejante, aunque  con menor número de salvajadas históricas, se puede decir del resto de las  religiones controladas por cúpulas belicistas. Sin embargo, la sustancia original de la que se aprovechan las religiones  nada tiene que ver con lo que estas hacen, porque es nuestra condición espiritual, que ha sido adulterada, manipulada y desviada de su esencia, por las instituciones religiosas.

 La espiritualidad  es la manifestación de la conciencia de Dios en nosotros, una expresión de Su Misericordia hacia Sus hijos errados que les impulsa al regreso al Hogar que un día abandonaron. Nosotros recibimos ese amor de Dios no solo en sus sencillas y sabias leyes, sino en cada respiración, pues Dios, que es  la vida, nos alimenta en forma de energía vital en cada respiro, al igual que a todo ser vivo, pues Dios es la vida universal de la que todos formamos  parte. Negarse a aceptar nuestra verdadera condición altera nuestra alma, tensa y altera nuestro sistema nervioso y nos aleja de la paz interior. Con ello nos hacemos propensos al conflicto, la discusión, la pelea, el estrés  todo eso que es  cotidiano en el mundo en que vivimos.

El conflicto define la situación mundial actual, pero la historia de la humanidad es la historia de sus conflictos, pues la condición humana es tarda en reaccionar ante las miserias que la definen desde el principio de su historia. Egocentrismo, ambición, deseo de poder, afán de reconocimiento y riquezas, envidia y celos, son lacras que viene arrastrando el  género humano y es difícil encontrar una persona libre  de todos o alguno de  esos defectos sin antes presentarles batalla.

El que acepta consecuentemente  su condición espiritual divina suele presentar batalla y  procura vivir de acuerdo con las   leyes de la sabiduría de Dios con la misma lógica que quien acepta conducir un vehículo se esfuerza en cumplir  las leyes de tráfico, quien vive en un edificio se esfuerza en respetar las leyes de la comunidad de vecinos, y así sucesivamente.  El  que  vive según las leyes universales del amor vive en comunicación consciente con Dios,  con el Universo y con todos los seres de la naturaleza, incluyendo a los animales cuya vida respeta y no toma como alimento, porque forman parte de la vida que es una, y que en Occidente llamamos Dios.

El camino hacia Dios, basado en el cumplimiento de los Mandamientos dados a Moisés y en las enseñanzas del Nazareno es el camino de la felicidad, como ha sido señalado por muchos sabios, sabias, profetas y profetisas en todos los tiempos, y cuyo premio más frecuente por ello siempre fue la exclusión social, la persecución y la muerte. Como vemos a lo largo de la Historia, la libertad de expresión de la conciencia espiritual libre es la más perseguida de todas, incluso por muchos de los que se llenan la boca pidiendo libertad de expresión. En puridad, ¿qué  libertad puede pedir y con qué fuerza real puede hacerlo  quien está atrapado por alguna clase de institución religiosa o política o -lo que es muy frecuente- por su propia condición humana si no ha sido mínimamente pulida?

La libertad interior es la primera condición para la propia felicidad. De nada sirven las pancartas si quien las porta no ha superado la raíz de eso mismo que reivindica o denuncia como fuente de conflicto.

A quien le interesaron estas reflexiones, tal vez  puede interesarle la web

www.vida-universal.org donde se habla de estos y otros muchos temas relacionados con Dios, la condición espiritual del ser humano, el Más Allá, el sentido y finalidad de la vida en la Tierra, la naturaleza, los  animales, el cambio climático, y las leyes de Dios entre otros numerosos asuntos.

You have no rights to post comments