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11 Ene 2015

Polvaredas Houellebecq

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Si se dan repeticiones con respecto al artículo sobre el tema del otro día, espero que se me excuse.

De todos modos me atendré al dicho del clásico de que << seguiré diciendo lo mismo mientras persistásie n vuestra actitud>>, si bien por miparte no pretendo convencer a nadie de nada.

 

Contaba Thomas Mann-y la anécdota se ha convertido en historia repetidas una y mil veces- cómo Arthur Schopenhauer mientras se desarrollaban los combates en la ciudad se marchó a la montaña para desde allá contemplar el espectáculo; más, hasta facilitó sus prismáticos a los soldados para que estos disparasen con mayor precisión sobre el populacho. Nada hace pensar, más que el comportamiento, que el autor de << El mundo como voluntad y representación >> estuviese exactamente del lado de quienes sofocaban a los movilizados, era simplemente el gozo de observar el espectáculo de la muerte lo que parece que le ponía…quizá se acercaba a lo sublime: los fogonazos, el estruendo de lo cañones, etc., etc., etc. Salvando todas las distancias debidas me viene a la cabeza este episodio al ver el comportamiento de Michel Houellebecq…mezcla de apatía, de indiferencia a las que une un pensamiento alarmista y apocalíptico que coincide palabra por palabra con la brunete mediática hexagonal, y del resto de Europa ( Bat Ye- or copiado palabra por palabra en ciertas páginas del libro; es de suponer que no será denunciado como cuando lo fue por wikipedia por haber copiado al pie de la letra  algunas explicaciones de mapas, ).

En las entrevistas se aleja, con visible desgana, de cualquier responsabilidad acerca de lo que se dice en sus libros como si fuese una voz ajena a él la que hablase…tal vez sus amistades con el líder raeliano le dejó algún tipo d pensamiento amarcianado. Subraya que no tenía voluntad de…que no son sus ideas las que expone…que sus planteamientos  no influyen para nada en la realidad política e ideológica del mundo ( olvida por lo visto que es un escritor de campanillas, editado por una editorial de campanillas y como tal debe suponer que sus palabras van a ser seguidas por cantidad de personas; tal vez solo sea consciente de la condición  cuando ve los suculentos ingresos con que se inflan habitualmente sus cuentas bancarias), todo ese tono ausente no haya el contrapunto en ningún sentimiento de ternura, como podría suceder en el caso de un cínico célebre como Serge Gainsbourg. Sorprende por ello que algunos. Carrère en Le Monde de ayer- lleguen a comparar  su propuesta con las de Huxley u Orwell…s´il vous plaît ! Las visones propuestas por estos grandísimos escritores distópicos eran críticas a las tendencias que se daban en la sociedad que podían desembocar en situaciones realmente infernales: avances genéticos y panópticos mediante. Es claro que ambos dos se inventaban un futuro repugnante por el que mostraban un  rechazo indisimulado haciendo que con su retrato todo lector se viese empujado a rechazar el futuro dibujado; no  el caso de Michel Houellebecq  es bien diferente ya que lo que planeta es un futuro nada creíble que solo mantienen los representantes de la xenofobia más cerril y  cuya amenaza  no hace más que incitar al odio y a la guerra…pues el enemigo ya lo tenemos a las puertas ( por no decir que dentro).

La visión de << Sumission >> es una visión derrotista, como de quien pensase que no hay otra salida que la dibujada en la novela, por cierto una de las más pobre de las del autor.; salida propiciada por las políticas blandengues y , espléndida en concesiones, de los gobiernos europeos que no plantan cara al enemigo, haciendo que éste se apodere de las instancias ideológicas- especialmente en el campo de la educación- borrando toda traza de los valores occidentales. Para más INRI su retrato supuestamente presenta a los musulmanes moderados que no a los ultrafanáticos islamistas ( o es un medo disfraz de estos tramposos y sinuosos seres con el fin de colar su mercancía podrida: sexista, retrógrada y oscurantista.

Quizá buscando en las posibles intenciones del autor- si es que las hay, frente a su irresponsabilidad reivindicada con fatigado descaro- se haya de pensar en el intento de recuperación de ciertos valores ante la secularización creciente- y la falta de credibilidad en los << grandes relatos legitimadores >> de los que hablase el otro-; así como según nuestro hombre  el islam es una religión más digeribles, por sus simplificaciones, es la que tiene todas las de ganar, con lo que según se interprete quizá el futuro profetizado sea una tabla de salvación en la medida en que supondría una conversión a una tabal de valores sólidos…y santos, que sacarían al personal del descreimiento, en esto momentos de nihilismo dominante ( el escritor no huye de considerarse igualmente como afectado por tal fenómeno de desfonde…). Esta es, más o menos, la interpretación que hace que hace, en el artículo antes citado, el gran escritor Emmanuel Carrère, al señalar que habiendo estado sumergido en su última novela, << Le Royaume >> (P.O.L., 2014) que se centra en los orígenes del cristianismo, le da por pensar que en la novela-que él considera magnífica- el centro de gravedad es el tema de la  << conversión>>…¡ vaya por Alá, por Yavé, por Cristo, o…por todos los dioses ! Interpretadas así las cosas, lo que mi modo de ver es rizar en exceso el rizo, podría afirmarse que más que islamofobia se daría una especie de islamofilia ya que la regeneración y el rearme moral e ideológico vendría de la mano de tal religión; reame tan necesario ante el debilitamiento << femenino>> ( sic) en que se halla , y cada vez más, nuestra sociedad, y, en especial, sus dirigentes políticos. Con unas u otras palabras ya hace tiempo que se alzan voces de alerta, ahí está el incombustible Finkielkraut, que lo viene haciendo desde su <<La derrota del pensamiento >>, para defender la << identidad francesa >> ante la pérdida creciente de ésta, englutida por otras tradiciones; no es extraño que este << néo-réac >> haya saludado el libro diciendo que el futuro que plantea es verosímil . Tiens!

Indudablemente todas estas coplas son deudoras del << choque de civilizaciones>> de Huntington y sus secuaces menores como pectorales- Aznar y sus delirios andalusíes.

La escritura que defiende que se realiza desde un falaz << todo vale >>, que sitúa al escritor << más allá del bien y del mal >> al final siempre acaba mostrando que el escore asoma con fuerza…y además siempre, casualidades de la vida, hacia un lado conformista, de chapoteo nihilista, no transformador, que impasible el ademán, que presenta lo que hay lo que supone que su recepción lectora alcance a los satisfechos de turno o a los anarquitas à la violeta que diría el otro.

Frente a los defensores de la literatura pura ( de interés resultan tres  obras: Fernando Arrabal, << Houellebecq >>.  Le Cherche Midi, 2005.  << Houellebecq en fait>> de Doninique Noguez, editado en 2003 por Fayard, y de Aurélien Bellanger, << Houellebecq écrivain romantique >>, editado por Léo Scheer en 2010), y en consecuencia defensores de Houellebecq a pesar de que éste se pase cuatro pueblos en sus afirmaciones, hay otros análisis que , según mi modo de entender, sitúan con más tino al escritor: así,  Jean-François Patricola, << Michel Houellebecq ou la provocation permanente>> ( Écriture , 2005), o Eric Naulleau, << Au secours, Houellebecq revient! >> ( Chiflet&Cie, 2005).[ Más dedicado al escritor como fenómeno mediático puede leerse con provecho: Denis Demonpion, << Houellebecq non autorisé. Enquête sur un phénomène >> . Maren Selle Éditeurs, 2005)].

 

 

Cierto es que tras los tonos pesimistas y enmuermados de su << Extensión del campo de batalla>> (especie de autorretrato), que por cierto fue editada por el exquisito Maurice Naudeau( y de Pirineos abajo si mal no recuerdo por la libertaria Acuarela), rodeó al escritor cierta aura rebelde y crítica, postura que con el paso del tiempo, y de sus obras, fue deviniendo en otra cosa, algo parecido a lo que ha sucedido con Dantec o con Dieudonné que bajo una cierta máscara inconformista no hacen más que vender mercancía podrida: por decirlo en pocas palabras, tras sus devaneos sobre el turismo sexual ( sin una gota de crítica sino al contrario), a las salpicaduras ( hablando con su amigo Arrabal  decía que él profería << jaculations >> ( del latín, jaculari ¿ será un lapsus?)misóginas y de una llamativa << miseria sexual >>, subrayada por Michel Onfray, y que queda patente ad nauseam en un dvd que publicó, en 2005, la revista Les Inrockuptibles en un número especial dedicado a él( << Houellebecq / DVD. Reencontré en Espagne[2005]+ “ La Rivière “[ court-métrage de Michel Houellebecq]>>, en el que se recoge amén de una entrevista en tierras andaluzas sobre su quehacer y cada una de sus obras y una película( por calificarla de algún modo) en la que el escritor metido a director de cine se muestra como un voyeur que mira entre ramas a unas jóvenes, muy lindas por otras parte, que en la orilla de un río  se quitan despacito la ropa y se acarician con sumo afecto…él mira, y es de suponer que disfruta como un venado al dejar volar- y plasmarlo en la cinta- sus fantasmas y los de cantidad de congéneres ( y tómese como: del mismo género). Hablando de sexo, manda huevos-nunca mejor dicho- que el tal François, protagonista de su actual novela, se convierte al polígamo islam para poder tener varias mujeres a su disposición…¡ menuda conversión!  

Junto a estos aspectos rancios, salta a la vista su profusión de marcas comerciales ( non logo, diría la otra), las utilizadas habitualmente por sus compatriotas, lo cual es otro de los lazos de enganche con cantidad de lectores que sienten la cercanía del universo retratado, sin un asomo de la menor crítica sobre el consumismo( desde luego nada que ver con los análisis-cierto que en un registro más simbólico/sociológico de los Henri Lefebvre, Roland Barthes o Jean Baudrilard).

Qué decir de sus devaneos con la secta-ovni de los raelianos-novela incluida- , o de sus exabruptos islamófobos...o…o…

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Con respecto a su actual novela, además de las acogidas favorables de los mentados Emmanuel Carrère o Alain Finkielkraut, o las timoratas palabras de François Hollande que afirma que el libro es positivo en la medida que puede servir para alentar el debate…como si hubiese que esperar a esta novela para debatir, cuando en los mass media la cosa está embalada hasta el agobio desde hace tiempo con la presencia continua como Eric Zemmour o Renaud Camus que no hacen sino calentar motores para el enfrentamiento abierto contra la amenaza musulmana. Esta postura me merece todos mis respetos, ya que tras los visto y lo leído, las críticas de Laurent Joffrin ( en Libé ), de Jean Birbaum, de Marc Weitzmann ( en Le Monde des livres ) o las aparecidas en La République des lettres o en el órgano del Movement Colibris…que asocian con absoluta pertinencia a Michel Houellebecq, y sus posturas, con lo más alcanforado de las figuras rabiosamente derechistas que un día sí y otro también aparecen con sus soflamas tremendistas

 

Así las cosas, viendo el desbarre galopante del escritor,  uno desearía por momentos que su llamativa apatía  se completase con una afasia que hiciese preguntarse a quienes le echasen en falta-y que se me perdone la gracieta- : où est le bec.

 

Última hora: 1) El escritor parece que abrumado por la tensión, ha suspendido todas las entrevistas, conferencias de prensa y presentaciones, y ha puesto pies en polvorosa: de París a la montaña, a la nieve.

2) La editorial del escritor de Pirineos abajo, Anagrama, ha anunciado que adelante la traducción de la novela a otoño. 

 

 

 

 

 

 

 

 

Modificado por última vez en Domingo, 11 Enero 2015 17:49

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