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04 Sep 2014

Cartografía libertaria

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Ejemplar libro que presenta un abierto panorama de las corrientes anarquistas en la actualidad, relacionándolo con algunos filósofos contemporáneos

Hay libros sobre el anarquismo, y sobres otros ismos, que lo que hacen es narrar la vida de los fundadores y las historias posteriores en las que pretendidamente se han puesto en práctica las ideas, objeto de su historización. No es el caso del libro de Tomás Ibáñez ( << Anarquismo es movimiento. Anarquismo, neoanarquismo y postanarquismo >>. Virus Editorial, 2014), afortunadamente , y si lo digo así es debido a que libros que relaten las historias del tipo aludido los hay en abundancia y en interés, aunque muchos de ellos acaben pareciendo la repetición de la repetición: que si Proudhon, que si Bakunin, Kropotkin, etc., o que si la guerra del 36, que si Machno, el levntamiento de Krondstad, y…yo qué sé. Cualquiera que se haya asomado al tema, ya sea con fines prácticos o meramente informativos, ha podido hacerse con un cúmulo abundante de informaciones una y otra vez repetidas; no pasa-como reitero- lo mismo con el atractivo libro de Ibáñez.

Decía Heráclito que todo fluye, nada permanece, pues bien, esto es aplicable al anarquismo y el autor de este acercamiento a la actualidad de él subraya esta característica de cambio continuo en lo que hace a las distintas   épocas históricas y a las condiciones culturales, tecnológicas, cotidianas, morales, que varían de unas a otras, haciendo que cualquier pensamiento innovador que se precie habrá de tener en cuenta tales cambios para adaptar las ideas que provenientes del siglo XIX convenientemente modificadas al XXI, pues lo otro no sería más que repetir siempre las mismas letanías, que tuvieron su pertinencia en una época determinada pero que resultan absolutamente obsoletas en nuestro presente.

Comienza señalando el autor que, después de unos tiempos de repliegue y de aparente desaparición en la actualidad el anarquismo ha cobrado una importante presencia y representa un indudable atractivo entre muchos jóvenes que lo dejan ver en el carácter de las movilizaciones; y subraya igualmente los aires libertarios que abundan en el espíritu de los tiempos, en gente que no se reclama ni de la militancia en general ni de la anarquista en concreto ( extramuros). 

El libro va avanzando con sencilla claridad y con argumentos que nos explican la génesis de los fenómenos, las raíces en las que se hunde su posterior desarrollo y va aclarando, y distinguiendo, algunos términos al tiempo que  se dan algunas pinceladas en lo que hace  a los personajes y acontecimientos del pasado. 

Rompe Ibáñez con los esquemas típicos de : una doctrina, una aplicación revolucionaria, y un futuro reconciliado ya armonioso en el horizonte, que asoma desde el día después. Ibáñez nos presenta el supuesto horizonte en el presente, y la revolución no como una generalizada movilización que pone todo el statu quo patas arriba, sino una acción, que prefigura la anarquía, que se cuaja día a día. Así, gradualmente, va exponiendo el panorama de las distintas caras que presenta hoy en día el anarquismo. Desde Mayo del 68, se amplió cierta visión de las luchas, en sus modos de llevarlas adelante, y en lo que hace a las distintas esferas de aplicación ( feminismo, ecologismo, pedagogismo, etc.); los tintes anti-autoritarios y el eje anti- burocrático que se alzaba contra todo tipo de dominación ha ido invadiendo el tejido social en sus diferentes ámbitos haciendo que de ser aspectos originariamente, y propiamente,  anar, hayan pasado a convertirse en señas de identidad en numerosas luchas y movilizaciones. Como ya he señalado, no son tiempos de mantener los viejos esquemas, pensando en el gran día y su posterior futuro luminoso, con sus señas de identidad mesiánicas y escatológicas; es en las prácticas en donde toma cuerpo el modo de organización horizontal e inmanente sin comités centrales, ni estados mayores que encaminen los pasos de la multitud hacia la toma de un supuesto Palacio de invierno. Los cambios en el imaginario emancipador se traduce en las formas organizativas, y  en la construcción de comunidades, grupos, en los que plasman diferentes formas de subjetivización y confluyen el << anarquismo social >> con el  <<  organizado >> y con el << estilo de vida >>. Transformar el presente, a la vez que se transforma uno mismo, y que se inicia la fragua de nuevas formas de relacionarse, etc. Posturas todas ellas atribuibles al denominado << neo-anarquismo>>

Si, como antes decía citando al filósofo griego, todo cambia, no hay movimiento más proclive a tal característica que el anarquismo que << es constitutivamente cambiante >>, y que ha sido espoleado a apresurar los cambios en unión con las luchas, que a su vez suponen más transformaciones no sólo en las filas militantes, sino en los ámbitos del pensamiento social , produciéndose teorizaciones en torno a la dominación surgidas en paralelo a las luchas ; ahí están los Cornelius Castoriadis, Michel Foucault, Gilles Deleuze, Noam Chomsky y otros pensadores que aun no perteneciendo a la “familia”, se han visto empujados a reflexionar sobre tales asuntos: Antonio  Negri& Michael Hardt, Jacques Rancière, Judith Butler, etc. Si lo anterior se puede dar por cierto, no cabe duda de que hay algunos factores que han dinamizado, y acelerado,  los cambios: la utilización de nuevas tecnologías (móviles, la red, redes sociales…) haciendo  que la comunicación y las convocatorias hayan adoptado otras formas menos directivas y más espontáneas; en este orden de cosas tampoco se ha de ignorar las nuevas visiones con respecto al poder que atraviesan los organismos, indtituciones  y hasta los propios cuerpos , en vez de la visión clásica del Poder como sujeto que se sitúa arriba y todo lo organiza…las ópticas micro, rizomáticas, por redes, desbaratan la mentada visión clásica, lo que influye en la concepción del asalto al poder, y en los modos organizativos para hacer frente a éste en sus diferentes expresiones que invaden hasta las propias organizaciones resistentes, en donde se ha de tratar de cortocircuitar las tendencias vanguardistas que conducen en vía directa al autoritarismo  y la imposición. 

Para el que esto escribe resulta de sumo interés-por su cercanía con respecto a algunos de los filósofos que se nombran- los lazos que brotan, y que explica con sencillez y acierto Ibáñez, entre el pensamiento anarquista y la galaxia post; así pues tanto su exposición sobre el <<  postanarquismo >> como las << adendas >> en las que se plantean las relaciones entre << modernidad y postmodernidad >>, la influencia de las ideas << postestructuralistas>>, sin olvidar sus atinadas reflexiones sobre el relativismo…que se levantan contra las habituales guardianes del templo de la Razón- cientistas y objetivistas- y sus también habituales tergiversaciones ( poniendo en boca de los criticados aquello que más conviene para luego descalificarlos mejor: un todo vale que lo mismo conduce a la revuelta que a la conformidad más conforme; o que no conservan ninguna exigencia ética, ni de justicia, etc.); embestidas-digo- con respecto a  cualquier postura que pueda poner en cuestión toda la panoplia de ideas heredadas de la Ilustración: progreso, sujeto, razón, verdad y bien.

 

La obra es francamente atractiva y recomendable tanto para anarquistas-en especial, aquellos que estén anclados en las visiones tradicionales o netamente militantistas- en la medida en que amplía la mirada a la actualidad y a nuevas visiones sobre el presente -, como para gente que aun no siendo de la << casa >>-como es mi caso, por ejemplo- pueden ver confirmados algunos indudables << aires de familia>>, y coincidencias, entre sus lecturas, e interpretaciones filosóficas ( plasmadas en algunos trabajos / requisitos académicos), y las ideas expuestas, amén de las intervenciones, encendidos  debates  y descalificaciones vividos a causa de tales posiciones.    

 

 

 

 

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