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01 Nov 2014

El bipartidismo dicta lecciones sobre el fascismo

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Una de las vías de escape por parte del bipartidismo del escenario de corrupción e injusticia que nos subleva, pasa por llevar el debate hacia su territorio: el de los “totalitarismos”.

Raras son las tertulias televisadas o declaraciones públicas de los “líderes de opinión” del bipartidismo que no se ofrezca una referencia los “totalitarismos de un signo u otro”.

Estos días se ha visto la acritud con que Alfonso Guerra se ha referido a la amenaza del neofascismo y/o el ”neocomunismo”, las dichas en el cuadro de una evocación del Congreso de Suresnes de 1974 cuyos contenidos programáticos –al menos en lo que al léxico se refiere- estaban a la izquierda de lo que actualmente propugna Podemos…

En el mismo sentido abundaba Alfonso Rojo en una discusión de “Al rojo vivo” en la que se informaba del avance de Podemos en las últimas encuestas…Rojo (antiguo ORT obviamente arrepentido de sus pecados juveniles), se remitía por todo argumento al final de la República de Weimar y al ascenso del nacional-socialismo. Obviamente, en ningún momento se refirió a que dicha República era entonces una “deudocracia” y mucho menos a la relación entre el nazismo y el gran capital. Esa verdad es ahora tabú, como lo es que Estados Unidos y Gran Bretaña solamente se hicieron antifascistas de verdad cuando Hitler, en vez de limitarse a ocupar Rusia, atacó también a Gran Bretaña.

En la misma línea propia de la campaña bipartidista sobre la presunta ecuación Pdemos=Venezuela, un territorio en el que han abundado con la misma determinación Esperanza Aguirre y Pedro Sánchez, ambos en la misma lógica: cualquier alternativa nos llevará al “populismo” o sea al caos. Uno de los tertulianos del PSOE, JoséCepeda, con su media sonrisa de Pangloss, trató de ampliar el campo de tiro hasta Antonio Gramsci, sugiriendo una conexión “totalitario” por parte de Monedero que habría hecho las delicias de Berlusconi, el mismo que podía escupir sobre la historia comunista italiana mientras gobernaba con los herederos de Mussolini. También disparan contra Robespierre, tema que vale por sí mismo otro artículo.

Estas acusaciones no hacen más que ilustrar el alcance de la hegemonía cultural neoliberal que mientras estigmatiza a los adversarios del Imperio, guardan silenció cundo no aplauden las guerras de Obama y del sionismo, ¿se imagina alguien el eco que tendría si esas imágenes de sionistas viendo desde un lugar seguro como su ejército masacra al pueblo Gaza, si fuesen al revés? Aunque solamente fuese desde este ángulo internacionalismo, pienso que el activismo de los europarlamentarios de Podemos en relación al genocidio de Gaza o a la verdad sobre América Latina han demostrado la importancia de contar con esta formación, cosas sencillas pero valiosas que hasta ahora ni tan siquiera IU se había atrevido a hacer.

Aquí no se trata de la verdad ni de la historia, si no de quien manda, de quienes han ganado y quienes han perdido, algunos incluso lo hicieron voluntariamente como en el caso del PSOE que acabó siendo el principal partido del régimen, el más firma partidario del olvido y d

La verdad y la historia están en las antípodas. Escuchando a nuestra “derecha civilizada” (un argumento primordial de la Transición, la derecha era tal porque no teníamos otra), podía parecer que ellos “están contra los fascismos de izquierda y de derecha” (Alicia Sánchez-Camacho justificando los gritos y saludos fascistas del grupo que hizo de comparsa a la intervención del PP), y que ellos son “antitotalitarios” porque son liberales, olvidando sus conexiones con el franquismo y por extensión, con los fascismos. Tenemos un ministro del interior que podía haber sido ministro de Franco, no en vano pertenece al Opus Dei que conoció bajo el Caudillo sus mejores tiempos, mejores incluso que los conoció en el Chile de Pinochet.

 

Aquí hay mucha tela que cortar, por lo tanto, valga a título de ejemplo una noticia aparecidas en la prensa en junio del año 2000 y en las se ofrecen los siguientes datos:

La Xunta de Galicia compró en 1994, para distribuir en las bibliotecas públicas, 300 ejemplares de un libro sobre la conquista de América que, en uno de sus pasajes, niega el exterminio de seis millones de judíos en los campos de concentración nazis y lo considera una "leyenda negra". El presidente del Gobierno autonómico, Manuel Fraga, escribió el epílogo de la obra, titulada La mentira histórica desvelada y de la que es autor Juan Luís Beceiro García, abogado y funcionario del Estado. Fraga precisó ayer que no comparte las apreciaciones de Beceiro sobre el holocausto, pero insistió en que, por su contenido general, la obra es "buena".

El trabajo de Juan Luís Beceiro está dedicado casi en su integridad a defender la acción de los conquistadores españoles en América y a rebatir los cálculos sobre la población indígena exterminada que se han hecho desde las primeras denuncias de fray Bartolomé de las Casas. El autor, nacido en Ferrol (A Coruña) y residente en Madrid, fue ayudante de la cátedra de Derecho Internacional de la Universidad de Salamanca y en la breve biografía que incluye el libro se apunta: "Hijo y nieto de militares, tiene como normas de conducta el respeto a la ley y el orden cívico, unido a un patriotismo que ha sido el detonante de esta obra". El libro, que lleva por subtítulo ¿Genocidio en América?. Ensayo sobre la acción de España en el Nuevo Mundo (1), fue editado por el propio autor en 1994. El Gobierno gallego decidió comprarle 300 ejemplares para repartirlos en centros públicos de lectura. De hecho, en la primera página de la obra se lee: "Este libro ha sido editado con la colaboración de la Xunta de Galicia". El patrocinio público a este polémico estudio había pasado inadvertido hasta ahora. Fue el secretario de organización de los socialistas gallegos, Antón Louro, quien descubrió su existencia y denunció en el Parlamento autonómico la colaboración de Fraga para divulgar las polémicas opiniones de Beceiro.

Aunque la mayor parte del libro está dedicada a la conquista de América, en uno de sus capítulos Beceiro se ocupa de lo que llama "otros genocidios". Tras extenderse en toda clase de detalles para denunciar las víctimas de la represión en la antigua URSS y los miles de muertos civiles que causaron los bombardeos aliados sobre la Alemania nazi, el autor pasa a examinar la cuestión del holocausto judío. "A los alemanes", afirma, "les ha tocado padecer una leyenda casi tan negra como la que padecemos los españoles".

Beceiro no niega la represión de los judíos bajo el régimen nazi, pero rechaza que el número de muertos en los campos de concentración fuese de seis millones e incluso que existiese una voluntad de exterminio sistemático. "No se ha encontrado documento alguno", se puede leer en la página 379, "que pruebe que los alemanes tuvieron la intención de realizar tal genocidio ni que se haya ejecutado plan alguno referente a ese exterminio. Además, en los archivos alemanes, tan propensos a no omitir detalle alguno, no parece haberse encontrado ninguna orden de exterminar a los judíos, porque, si así fuera, ya se hubiesen preocupado de hacerla conocer al mundo entero". La noción del holocausto es el resultado, según Beceiro, de la "propaganda" de "los sionistas, los soviéticos y los Gobiernos norteamericano y británico".

Henrique Salas Ellacuriaga, funcionario de la Xunta de Galicia, denunció el pasado jueves en el juzgado de guardia de Santiago de Compostela al presidente del Gobierno autónomo, Manuel Fraga, y al escritor Juan Luis Beceiro García, por un supuesto delito de negación del Holocausto. El ciudadano basa su denuncia en el contenido del libro La mentira histórica desvelada, del que es autor Beceiro y cuyo epílogo fue escrito por Fraga, que pone en duda el exterminio de los judíos en los campos de concentración nazis.

El libro de Beceiro, funcionario del Ministerio de Justicia e historiador aficionado, defiende con vehemencia la colonización española de América y minimiza las matanzas de la población indígena cometidas por los conquistadores. En uno de sus capítulos, el autor, de origen gallego aunque residente en Madrid, se ocupa también del holocausto del pueblo judío, que incluye en la categoría de las "leyendas negras", alimentada en este caso, según él, por las potencias occidentales y el "sionismo internacional". Beceiro -quien no pudo ser localizado ayer por este periódico- no niega la persecución de los judíos por el régimen de Adolf Hitler, pero sostiene que "no se ha encontrado documento alguno que pruebe que los alemanes tuvieron la intención de realizar un genocidio".

El denunciante recuerda que el Código Penal considera delito "la difusión por cualquier medio de ideas o doctrinas que nieguen o justifiquen" los crímenes contra la Humanidad. Según Henrique Salas, tal delito sería imputable no sólo al autor del libro, sino al propio Fraga por haber escrito el epílogo y haber colaborado en su difusión.

(1) Nota PG-A. Se puede encontrar una edición virtual en pdf. Igualmente se pueden encontrar el rastro de la obra del autor en la Web de la Fundación Franco. Opiniones como esta eran moneda común bajo el franquismo. El autor de estas líneas recuerda que años después, un personaje como Vizcaíno Casas apareció en TVE repitiendo los mismos argumentos.

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