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20 Dic 2012

Capitalismo católico, raza de víboras Destacado

Escrito por  Lluís Ronda
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La situación actual es muy grave. Hay demasiada gente desesperada víctima de este criminal sistema capitalista que abraza dictaduras y democracias con multiplicidad de partidos que llevan a la división, al enfrentamiento y al fracaso. ¿Quién gana con ello? ¡Ellos mismos!

Existe un gran número de personas en el mundo conscientes de la situación que atraviesa el planeta a causa de la actitud y la acción del hombre, una crisis que abraza economía, medio ambiente,  cultura,  ley,  justicia y, sobretodo, el espíritu humano.

Advertimos un déficit de valores humanos. La ausencia de sensibilidad, reflexión y acción coherentes ha conllevado el predominio de la inmoralidad y la falta de ética en muchos aspectos de los negocios humanos. El dinero como axioma de vida plena nos ha abocado a la autodestrucción. Este precepto demoníaco impera penetrando hasta en el último rincón de este mundo.

La intuición que sacude la mente de personas conectadas con la totalidad del planeta, ese “toque” de atención de la madre tierra a sus hijos, no proviene del mundo tecnológico o científico, sino la realidad que configura el espíritu de todas las cosas…porque el ser humano es algo más que un ser que piensa y que razona: también es divino y cósmico, por lo tanto participa de esta conciencia universal que comunica mutuamente, esta inteligencia que  habla en nuestro interior y que nos hace conscientes de que andamos por mal camino advirtiendo que, si no procuramos un cambio radical y urgente en nuestro modelo de vida, no habrá ningún mañana digno de vivir.

El abandono de los ritmos de la naturaleza, la apropiación política y dogmática  de la paz, la libertad y la justicia, por parte de la todopoderosa élite de las finanzas y las multinacionales, han conformado un mundo cada día más uniformizado en lo cultural, legislativo o comercial.

“No es democracia, sino tecnocracia”; “No es eco-centrismo sino antropocentrismo”; “No es el Dios símbolo, sino el dios personal”.

Dicho de otra manera: La política como arte de manipular conciencias en nombre de la técnica capitalista. El hombre no es la persona sino el individuo que explota el planeta en nombre del neoliberalismo. La palabra del dios persona es la palabra del papa y demás acólitos con sotana.

Por otro lado, hemos de comprender el porqué de tanta “seguridad”, de tanto control: nos están preparando para la esclavitud, condenados a consumir y a ser consumidos en nombre de dios, de la ideología, de la felicidad, del estado de bienestar, etc.

Dos pequeños ejemplos paradigmáticos para dotar de entendimiento esta reflexión:

CAPITALISMO, GLOBALIZACIÓN, NEOLIBERALISMO: REPSOL

El erróneo concepto de “tiempo” es causa de fracasos y frustraciones humanas. Creer en un tiempo “lineal” genera “faenas” que favorecen las intenciones y los intereses de estos actores capitalistas: su aliado se llama “futuro”. El futuro es  comodín de toda promesa política o mercantil que afecta directamente a la gran masa trabajadora.

Cuando Repsol (poseedora de más de 350.000Km2 de superficie petrolera en el mundo) arribó a territorio Waorani (Ecuador), prometió a sus comunidades indígenas un futuro próspero con el compromiso de puestos de trabajo, apoyo a las escuelas (aulas y comedores escolares, polideportivos), y la construcción de servicios sanitarios (centros de salud) a través de su departamento de “relaciones comunitarias”, el cual utiliza estrategias diseñadas y planificadas por expertos sociólogos y antropólogos que les capacita para convencer a dirigentes comunitarios y  permitir la incursión de la empresa o negociar situaciones de tensión.

Pero, la explotación petrolera ha comportado contaminación, deforestación, desertificación y muerte de ecosistemas; el asesinato por la colonización de aquellas culturas o maneras de ver y entender el mundo ancestrales (su mito); la militarización de las instalaciones  y demonización de pobladores originarios que se resisten al sojuzgo.

Los Waorani han sido un pueblo con un conocimiento de la botánica y la farmacopea excelente que no hacía distinción entre el mundo físico y espiritual. El bosque, los árboles y los ríos habían sido su casa, su vida: caza, pesca y cultivo de la yuca.

Sin embargo, actualmente muchos jóvenes waoranis pasan las horas frente sus modernos TV mirando películas de género “Walker” mientras sus padres se emborrachan con prostitutas en nombre de la modernidad. Hoy dependen totalmente de Repsol, esta compañía los tiene “controlados”, esclavizados y humillados, pues han sido despojados de toda su sabiduría ancestral y son tratados de holgazanes e ignorantes por parte de otras etnias. 

Visten, comen, cobran el sueldo y viven el modelo de sociedad occidental que Repsol les ha impuesto. Hasta los juguetes de los niños son regalados por la multinacional.  Muere la tradición, lo sacro. No hay peces en sus ríos, ni monos en sus árboles, ni cerdos salvajes, ni ciervos, ni diversidad.

La construcción de infraestructuras ha modificado artificialmente el medio y la contaminación tóxica está acabando, no sólo con la salud de sus pobladores, sino también con su hábitat.

Se ha violado el derecho a la vida de aquella cultura: su territorio, su ritmo de vida y su desarrollo natural comunitario. Repsol atemoriza a quienes se rebelan en su contra (por defender sus tierras) militarizando las zonas de operación petrolera. Para terminar, tampoco ha cumplido con la totalidad de sus promesas de futuro.

Argentina, Chile, Perú, Bolivia, Colombia, Venezuela, Brasil, México… y así hasta más de 30 países en el mundo que siguen esta misma “política” avalada por el BM, FMI, los paraísos fiscales y los miles de millones de dólares de beneficios que promueven y ejecutan nuevas leyes “permisivas” fiscales y administrativas al servicio de estas grandes corporaciones.

UNIVERSALIZACIÓN Y ADOCTRINAMIENTO EN NOMBRE DE UN FALSO DIOS CRISTIANO

La perversión de la iglesia católica es grande. Su hipocresía, insalvable.

Se tergiversa el mensaje de Jesús, un antisistema del siglo primero que vino a librarnos de la ley, que luchó contra las injusticias y los abusos de instituciones gubernamentales y religiosas, de ricos y poderosos, a través del cultivo del espíritu y del amor perteneciente a nuestra condición humana. Por ello fue crucificado legalmente. Manipular, digo, este mensaje, es blasfemo.

Hay un pasaje auténtico en Lucas (que no encontraremos en ningún evangelio de la vulgata) el cual refiere a una persona galilea que trabajaba un campo en sábado (día sagrado no laborable cuya trasgresión suponía incluso pena de muerte) y que habla así:

Jesús le dijo: “Hombre, si eres consciente de lo que estás haciendo, eres feliz, pero si no eres consciente, entonces eres un maldito y un prevaricador de la ley”.

Este mensaje es clarificador y definitivo: si haciendo uso de nuestra libertad plena, somos conscientes de lo que estamos haciendo, entonces nos investimos de aquello que es justo. En pocas palabras: nuestra conciencia pura está por encima de cualquier ley.

Pero la iglesia católica oficial, desde hace siglos, creó un dios personal (abandonando la realidad trinitaria) que habla y dicta normas de conducta que se alejan de la justicia y de la libertad, del amor y del respeto. Esta tradición renace ahora con fuerza a través de sus jerarquías y parcelas de poder hacia la conquista de un mundo cristiano y bajo su idea de “verdad” y de salvación:

“Dios dicta que el aborto, la eutanasia y el matrimonio homosexual, son una amenaza para la paz mundial”; “Dios dicta que aquellos o aquellas que tengan atracción por las personas de su mismo sexo hallarán el infierno”; “Dios dicta que únicamente abrazando la verdad de la iglesia católica seremos libres y encontraremos la paz”.

Este es el dios de la justificación y de la casuística, no aquel que se enfrenta a esos líderes transgresores y agresores de la vida buscando la Justicia, no aquel que se ocupa de los grandes problemas de la humanidad.

Este es el dios substancia que ha imperado durante lustros, un dios que impone el miedo, un dios que manda lo que uno debe hacer y que castiga con el infierno si no es realizado, un dios que promete la salvación en otra vida, ese dios hipócrita que ha perdonado y continua perdonando las injusticias, asesinatos y abusos de sus mandatarios devotos contra los pueblos del mundo, esos mismos que invierten centenares de miles de millones de dólares diarios en la industria armamentística, que hacen uso de estas armas mortíferas con sus guerras de intereses mientras millones de seres humanos mueren de hambre y de sed, son estos mismos sujetos los que van a misa todos los domingos, comulgan y se confiesan  para volver a someter y condenar al pueblo el lunes siguiente. Es esta la raza de víboras que manda en el mundo.

Porque un Dios símbolo de la vida no interesa, un Jesús símbolo de la humanidad tampoco, una eternidad que nace perenne en el presente no conviene.

Porque si no hay Dios sin seres humanos, ni seres humanos sin cosmos, ni cosmos sin Dios, entonces, cada uno depende de los demás y los demás de cada uno, la felicidad de la persona estará en función de la felicidad de toda la humanidad. Cada palabra, cada acción, ha de encontrar caminos de intersección en nombre de una totalidad llamada planeta tierra donde el respecto por la vida y su diversidad de culturas y hábitats es sagrado… ¡nadie manda!

La libertad sin conceptos morales impuestos refleja una conciencia no manipulada. La “Verdad” se encuentra en la razón de la diversidad, no es ni la una ni la otra, sino el resultado de su diálogo en nombre de aquello universal y trascendente: el amor de la vida, el amor por la vida.

Ni la victoria del cristianismo, ni la del occidentalismo, capitalismo o cualesquiera de las ideologías, traerá la paz, ninguna guerra ganada lleva a la paz. No hay paz sin libertad plena, no habrá paz sin el perdón.

La doble moral católica es empírica, esta cruz ya es del demonio. La cabeza del camello ya ha pasado por el ojo de la aguja.

HEMOS DE ACTUAR URGENTEMENTE

Hemos de detenernos y elevarnos para orientarnos y poder pensar y reflexionar con urgencia, ser conscientes de la realidad huyendo de los grandes medios de comunicación de masas al servicio de las corporaciones comerciales y financieras (de las cuales forman parte) que nos persuaden durante las 24h incitándonos con el fin de conquistar nuestras voluntades a través de las artes más indecentes.

La doble moral de grandes empresas como Repsol es proyectada desde sus fundaciones: nos anuncian sus compromisos mediante trabajos sociales y culturales con miras a la solidaridad, el bienestar y progreso de las personas. Realizan estudios para mejorar los recursos energéticos y su sostenibilidad en un marco de desarrollo sostenible que contribuya a mejorar el medio ambiente. Promueven iniciativas materializadas en becas de estudio encaminadas a impulsar estudios universitarios que garanticen un mejor futuro para la sociedad del mañana en nombre de la ética, la transparencia y el respeto por los derechos humanos.

“No se puede amar ni enseñar a estimar montado encima de la máquina que lo degrada todo”.

Olvidémonos del reloj. El tiempo es el ritmo de la vida, de las personas, del universo. Nosotros somos tiempo. Olvidémonos de lo urgente. Ocupémonos de aquello importante. Viviendo el presente (pasado y futuro sólo son el pensamiento del presente) no tendremos tiempo para manipular ni instrumentalizar nada ni nadie, no viviremos la vida como una oportunidad para conseguir algo más, sino la espontaneidad de una acción consecuente de respeto y de compromiso, de amor por aquello que estamos haciendo.

No pasará por nuestro pensamiento el violar los ritmos de la naturaleza rompiendo ninguna piedra para poder encontrar oro o petróleo, ni contaminar las aguas o el aire, ni asesinar la vegetación o los animales, ni los pueblos y sus culturas… porque todo esto forma parte nuestra y es sagrado.

Es menester este cambio personal de percepción de mundo  si queremos salvar el planeta (el reciclaje, las energías alternativas y la sostenibilidad del sistema capitalista no son suficiente, pues también forman parte de su doble moral).

Es indispensable desmonetizar los ámbitos de la cultura, de la educación, de la sanidad, de la economía. Es imperativo alejar los valores humanos de esta lacra de poder monetario. Es necesario comportarnos como verdaderos seres humanos, dialogar, transitar sabios caminos de encuentro y de unión de todas las culturas o pueblos del mundo, unir la diversidad y la diferencia. Sin embargo, no acontecerá en tanto estos no puedan vivir en libertad, derechos y soberanía.

La situación actual es muy grave. Hay demasiada gente desesperada víctima de este criminal sistema capitalista que abraza dictaduras y democracias con multiplicidad de partidos que llevan a la división, al enfrentamiento y al fracaso.

¿Quién gana con ello? ¡Ellos mismos!

Lejos de abandonar  la explotación de los recursos naturales, las grandes multinacionales continúan, aún con más ahínco, destrozando, contaminando y arruinando el medio natural. Las especies sufren un continuo exterminio, el hambre continuará aumentando.

La manipulación genética de los alimentos y la apropiación de su cultivo por parte de las transnacionales o la inminente implantación del “chip” humano es el último escalón que Dios va a permitir.

No pasará mucho tiempo más antes que dicte la Conciencia Universal si no se produce ese cambio radical y urgente. Aún estamos a tiempo.

Sobriedad y decrecimiento. Amor por la vida. Esta es la trascendencia que ha de unir toda la humanidad. Este esfuerzo y sacrificio es tremendamente grande y difícil, pero creo que no existe otra alternativa.

El crecimiento por la productividad y competitividad al cual aluden continuamente los políticos para salir de la crisis es, precisamente, causa del actual estado del planeta… sin embargo, éste ya nos ha mostrado sus límites.

Al fin y al cabo, somos nosotros quienes permitimos que este sistema capitalista salvaje continúe vivo. Habría que promover una huelga indefinida a nivel mundial durante la cual ninguna persona debería acudir a su trabajo quedándose en sus casas hasta llegar a un consenso por la dignidad humana y por la vida. Paro total.

El ser humano es un ser vivo que habita este mundo para vivir la vida y su plenitud, no para trabajar esclavizado en nombre de este capitalismo tecnológico perverso y mortífero.

Si hay alguien que tenga la capacidad de organizar una acción de esta envergadura, que lo haga inmediatamente. La justificación es empírica, lo padecemos la humanidad entera.

Pero primero, conócete a ti mismo.

Modificado por última vez en Viernes, 21 Diciembre 2012 01:17

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