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30 Nov 2013

Etty Hillesum, la voz de los barracones

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hoy se cumplen setenta años de la muerte concentracionaria de quien se convirtió en voz de la ignominia padecida en las fábricas de la muerte al por mayor instaladas por los nazis.

Hay varias escritoras que se hicieron famosas por sus cartas y/o diarios relacionados con los males provocados, y vividos en primera persona, por los buscadores de purezas raciales, los higienistas nacionalsocialistas. Sin pretender  pasar lista, ahí están los diarios de Helène Berr (1921-1945) publicados por Anagrama, el de Ruth Maier ( 1920-1942), editado por Debate, por no nombrar el celebérrimo de Ana Frank  (1929-1945); el caso  que traigo a esta página es singular, aun incluyéndose en el conjunto del que hablo, el de las mujeres que escribieron su dolor, que era el reflejo del de muchos, y que finalizaron sus días alimentando con sus cuerpos la siniestra máquina de la muerte, de nombre Auschwitz. Me refiero a Esther ( conocida como Etty) Hillesum que nació el 15 de enero de 1914 en Middelburg y falleció en el lager nombrado el 30 de noviembre e 1943, según la Cruz Roja,  el 30 de setiembre según los ocultadores de datos, pruebas, y …asesinatos. Sus padres habían sido gaseados al llegar al siniestro lugar. Más tarde allí también acabarían las vidas de sus dos hermanos Jaap y Mischa.

      Etty pasó su infancia en diferentes lugares ( Middelburg, Hilversum, Tiel , Winschoten, y Deventer). En este último lugar cursó sus estudios en el mismo liceo en el que trabajaba su padre. A los diecinueve años se marchó del domicilio familiar, y cursó  estudios de derecho en Ámsterdam. Varios cambios de casa,  compartida con sus hermanos. En 1937, se traslada a vivir a casa de un contable, J. Wegerif, que en principio le propone hacer los trabajos domésticos , labor que ella acepta; posteriormente se convertirían en amantes. A pesar de la tensión con el hijo del contable, Hans, Etty permaneció allá hasta su definitivo traslado a Westerbok.

      En sus años de estudiante frecuentó los círculos antifascistas de izquierda y llevó una vida militante. Su deriva-en los años de la guerra- hacia posturas teñidas de espiritualismo extrañaron a sus antiguos camaradas a pesar de lo cual siguió manteniendo una relación impecable con ellos. Su afán por conocer y aprender le condujeron a  estudiar lenguas eslavas, su madre era de origen ruso, como más joven se había interesado por el aprendizaje del hebreo, y hasta llegó a impartir clases de tal materia, lenguas eslavas, en la universidad popular de Ámsterdam. En su último viaje el equipaje consistía en una Biblia y en una gramática eslava.

      Temiendo ser llevada al campo de Westerbok, por iniciativa de su hermano mayor solicita trabajo en el Consejo judío; dedicándose inicialmente a labores administrativas, toma conciencia de la nefasta colaboración que realiza tal organismo, por lo que  solicita dedicarse plenamente a las labores de << Asistencia social a las personas en tránsito>> en el mismo campo de Westerbok, campo holandés en donde se concentraba a todos los judíos; allá fue transferida el 30 de julio de 1942.

      En tal campo establecerá estrecha amistad con varios reclusos, con quienes mantendría un duradero intercambio epistolar. Problemas de salud hacen que haya de volver en un par de ocasiones a Ámsterdam, hasta que de vuelta en el campo de concentración, el 6 de junio de 1943, una vez allá se decidió cesarla en su condición de <<asistenta social>> para convertirla en reclusa, por su condición de judía.

      A pesar de las reiteradas recomendaciones de amigos y conocidos de que pasase a la clandestinidad, su sentido de la solidaridad y su firme << voluntad de compartir la suerte de su pueblo>>- paralela a la de Simone Weil-, le hicieron volver al campo, del que no salió más que para ser trasladada a Auschwitz, su destino definitivo.

      Su diario y sus cartas abarcan desde 1941 hasta su muerte, <<en medio de los barracones y el lodo>>, y en ellos presenta la condición humana en circunstancias extremas, sometida a los intentos sistemáticos de deshumanización. Tras muchos silencios y obstáculos tales escritos vieron la luz, al fin, en los ochenta; pueden hallarse la totalidad de ellos en << Les écrits d´Etty Hillesum. Journaux et lettres 1941-1943>> (Seuil, 2008); en castellano se pueden conocer algunas de sus cartas: << El corazón pensante de los barracones>> (Anthropos, 2001). 

      Si de Berr, decía Patrick Modiano que su prosa podía compararse con la de Katherine Mansfield, de la escritura de Etty Hillesum puede también destacarse sin dudar su calidad literaria, uniéndose así en su escritura el testimonio y el brillo. El impulso que le llevaba a dejar por escrito lo que vivía, lo que veía y lo que oía, era dejar constancia del horror a que fueron sometidos, en especial, los judíos, para que no se ignorase, no se olvidase el crimen fascista, tal empresa iba acompañada por una vocación de estilo; usaba sus diarios y sus cartas como banco de pruebas para posteriores obras literarias, que nunca llegaron a plasmarse…a no ser en breves relatos salpicados que se hallaron entre sus papeles.

      << Ningún opresor tiene la talla para aplastar la forma de resistencia que ella encarna. Ni en su época, ni hoy>>.

Modificado por última vez en Sábado, 30 Noviembre 2013 15:28

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