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13 Mar 2014

¡Fuera Putin de Ucrania! ¡Por una Ucrania independiente y unida! Destacado

Escrito por  Ricardo Ayala
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La revolución ucraniana consiguió un primer triunfo: la derrota del régimen de Yanukóvich, que era la expresión en Kiev de la opresión nacional impuesta por Rusia.

La revolución ucraniana consiguió un primer triunfo: la derrota del régimen de Yanukóvich, que era la expresión en Kiev de la opresión nacional impuesta por Rusia.

Frente a esto, el reaccionario gobierno de Putin, representante de los oligarcas rusos, inició una agresión a Ucrania, valiéndose de su base naval en Crimea y de organizaciones paramilitares al servicio del Kremlin y del histórico y reaccionario chovinismo gran ruso. Todo esto en nombre de la “protección” de la población de origen ruso en Crimea. Pero esta acción desesperada de Putin no es más que una reacción a la caída, a manos del movimiento de masas, del gobierno títere de Yanukóvich, títere de los intereses oligárquicos del Kremlin en Ucrania.

Los trabajadores ucranianos, en este enfrentamiento, tampoco pueden depositar ninguna expectativa en los imperialismos norteamericano y europeo para la defensa de la soberanía de su país. Estas aves de rapiña están negociando con Putin sobre la base de sus propios intereses de dominación en la región. En este sentido, la parafernalia chovinista patrocinada por Putin y su “corte” parlamentaria en Rusia para justificar la agresión a Ucrania será convertida en un arma para atacar a la clase trabajadora rusa.

Repudiamos vehementemente esta agresión a Ucrania y llamamos a los trabajadores rusos y ucranianos a la unidad, lo cual se concreta en el grito: ¡Fuera Putin de Ucrania!

La división de Ucrania orquestada por Putin

Putin declaró que Yanukóvich había caído a través de un golpe militar anti ruso. Obtuvo en el senado de su país la autorización para utilizar tropas de intervención militar en Ucrania, supuestamente para defender a la población de habla rusa que, supuestamente, estaría en peligro debido a dicho golpe.

El parlamente de la República de Crimea eligió a Serguei Axionov, un político pro ruso, como primer ministro, declaró su autonomía de Kiev y llamó a las demás provincias con mayoría de ruso hablantes a hacer lo mismo. Axionov pidió, además, la intervención de Rusia en apoyo al gobierno autónomo de Crimea.

Inmediatamente, las tropas rusas ocuparon Crimea. Este es un claro acto de violación del territorio de un país oprimido por una sub-metrópoli o potencia regional.

El derrocamiento del gobierno de Yanukóvich por la acción de las masas ucranianas fue un duro golpe a los intereses de los oligarcas rusos. Para la burguesía rusa, la sumisión de Ucrania representa el intento desesperado de una burguesía exportadora de materias primas  y  dependiente económicamente del imperialismo de mantener el dominio de las ex repúblicas soviéticas. Debido a la ubicación estratégica de Ucrania, por donde pasa la mayoría del gas exportado por Rusia para Europa –además de la presencia de bases militares rusas, como la de Sebastopol en Crimea- su sumisión es la garantía de que la burguesía rusa mantendrá su secular opresión sobre los pueblos de la región. La estrategia declarada de Putin, de una Rusia “potencia euro-asiática”, significa la represión en el plano interno y un régimen que no tolera las libertades democráticas. Y en la región, significa el mantenimiento y profundización de la “prisión de los pueblos” de las eras zarista y estalinista, ahora sobre el dominio de los capitalistas.

Putin afirma que la invasión de Crimea tiene como objetivo la defensa de la población de origen ruso en la región. Sin embargo, el Kremlin no dice nada sobre la población de origen tártara –bárbaramente expulsada de la región por Stalin en 1944- además de la población originariamente ucraniana. La farsa de un plebiscito por la independencia de una región ocupada militarmente representa una agresión al primer acto de la revolución ucraniana, que es lo que verdaderamente incomoda al régimen de Putin y al imperialismo.

Las negociaciones entre Putin y Obama sobre el destino de Ucrania, tienen solamente un objetivo: la defensa de sus propios intereses a costa de la población explotada de Ucrania.

Solamente los trabajadores ucranianos y la solidaridad internacionalista, principalmente de los trabajadores rusos, pueden garantizar la continuidad de la revolución y la independencia del país.

El gobierno de Kiev se somete al imperialismo en nombre de la independencia

El jefe de la misión del FMI, Reza Moghadam, después de su visita a Kiev declaró que: “Estoy positivamente impresionado con la determinación de las autoridades y el sentido de responsabilidad y compromiso con una agenda de reforma económica y trasparencia”. La ocupación militar rusa de Crimea y la visita del FMI actúan como una pinza que estrangula y amenaza la continuidad de la revolución.

El gobierno provisorio de Kiev es cómplice de una maniobra contrarrevolucionaria entre Obama, la UE y Putin al declarar que acepta el programa económico dictado por el FMI, que será descargado en las espaldas de los trabajadores y la crisis económica, resultado del robo y el pillaje de la propiedad estatal realizados por los oligarcas ucranianos, sean del bando de los ladrones vinculados a Yanukóvich o sean del bando ligado de la ex primer ministra Timoshenko, que tienen mayoría en el nuevo gobierno.

Lo que Obama, la UE y Putin más temen es que en la consciencia de los trabajadores está es el hecho de que su lucha y movilización pueden derrotar y derrocar gobiernos, demostrando en que la plaza Maidán pasó por encima del sacrosanto acuerdo entre Yanukóvich para mantener el régimen a cambio de la anticipación de las elecciones. Ahora, la agresión rusa es el pretexto para que el gobierno de Kiev, dirigido mayoritariamente por el partido Patria de Timoshenko, firme los pactos de sumisión al imperialismo, que significará la utilización de la deuda como instrumento de sumisión del país y de profundos ataques a la clase trabajadora.

En este sentido, la agresión del gobierno de Putin ayuda a la propaganda de las fuerzas de ultraderecha que integran el gobierno –Svoboda (Liberdade) y Pravy Sektor (Sector de Derecha)-, pues los defensores de la agresión militar afirman que es una medida defensiva contra los partidos fascistas. Sin embargo, la agresión de Putin y la violación de la soberanía de Ucrania no hacen más que reforzarlos. Estas organizaciones tienen por objetivo impedir que la clase obrera identifique su principal enemigo: la burguesía ucraniana, rusa y el imperialismo. Su chovinismo reaccionario contra los “rusos” y su antisemitismo –además de su defensa de los colaboradores de la barbarie nazi- no tiene otro objetivo que dividir a la clase trabajadora ¡Esa ultraderecha y los neonazis son agentes del imperialismo y tratan de direccionar a los trabajadores y el pueblo para aceptar la sumisión colonial a las potencias imperialistas, a la UE y al FMI en nombre del “nacionalismo”!

La agresión de Putin a Ucrania refuerza la propaganda reaccionaria de esas organizaciones y esconde el verdadero hecho de que, al integrar un gobierno que se tira en los brazos del imperialismo, demuestran que su “nacionalismo” no resiste a los “encantos” del capital financiero.

El principal objetivo inmediato de la revolución –la independencia del país y la lucha contra la oligarquía corrupta- ya están siendo traicionados. La política de la “santa alianza” entre el imperialismo norteamericano, la UE y todos los partidos que integran el gobierno de Kiev para detener la continuidad de la lucha que derrocó a Yanukóvich, y que ahora se debe dirigir contra el actual gobierno, está ahora siendo facilitada por el Kremlin, que alimenta a la reaccionaria política chovinista de lucha entre pueblos, cuando solamente los trabajadores y su unidad internacional pueden garantizar la independencia de Ucrania y la lucha contra las serviles camarillas burguesas que están vendiendo el país.

Frente a este doble ataque, de las tropas rusas y del saqueo imperialista a través de la sumisión del nuevo gobierno, es necesario construir una salida independiente de la clase obrera y del pueblo, que enfrente la agresión rusa y los ataques imperialistas. Que luche por una Ucrania independiente y unida que sólo puede ser conquistada se los oligarcas corruptos son expropiados, y para eso es necesario un gobierno de los trabajadores y del pueblo apoyados en sus organizaciones democráticas.

Frente a esto, reafirmamos:

¡Fuera tropas de Putin! ¡No a la división de Ucrania!

¡Por la verdadera independencia de Ucrania: Fuera Rusia, UE y el FMI!

¡Por una Ucrania independiente, unida, con un gobierno de los trabajadores y el pueblo!

 

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