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25 Dic 2014

Atilio Borón y la dialéctica de la contrarrevolución. Destacado

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El paso es del “patria o muerte¨ al de “socialismo o barbarie”. Este es el escenario de la lucha que hoy está en juego.

Desde la izquierda revolucionaria socialista no existe duda sobre el pensamiento de Atilio Borón en su relacionameinto con los cambios de la revolución sociopolítica cubana desencadenados con el triunfo del alzamiento nacionalista popular en 1959.

Atilio Borón se consume en la dialéctica de la contrarevolución. Nada nuevo en la izquierda que asumiéndose marxista sabe evitar con pasos de tango el contenido revolucionario del pensamiento marxiano, cuando de pleitesías sin profundidad crítica con respecto a Cuba se trata.

Atilio se aterra con un artículo de Guillermo Almeyra, a quien llama con todo tacto conocido “inspector de revoluciones¨, como ayer Fidel Castro llamara “superrevolucionario¨ a J. Petras. Es así, cuando la soberbia intenta asumir el terreno que se pierde en el debate crítico. Un artículo de Almeyra que por su carácter crítico atemoriza a los “atilios boron latinoamericanos”, entre los que se encuentra, si de la revolución cubana se trata, su compatriota Claudio Katz. Katz, mal que le pese a Atilio Borón, no podrá refutar el pensamiento expresado por Almeyra, basta leer la apología desbordada de su producción (de Katz) intitulada “La epopeya cubana”, puestos en su lugar, autor y epopeya, por Alfredo Torreaguda en el espacio de Kaosenlared. El haber sido tocado por el pensamiento crítico de Almeyra lleva a A. Borón a parir una réplica tan vacía de contenido que leerla produce un natural rechazo fisiológico del pensamiento. Pocas veces se encuentran entuertos palabrescos alrededor de lo que es revolución, de que si es un proceso y no un acto, de que si los grandes líderes así lo han entendido, claro, hay que rápidmente dar los nombres de Raúl, Fidel, Che y Mao, sin diferenciar absolutamente nada entre estos hombres, en un mismo saco, sin siquiera acotar entre paréntesis que entre ellos mismos existieron y existen contradicciones irreconcialibles, tal vez por el desapego diferenciado a la dialética marxiana y el propio pensamiento político de Marx. Nada.

A Atilio Boron, aparte de la ya cursi retórica pseudo marxista, sin un átomo de apego a eso mismo que Marx reivindicaba, el análisis historio-concreto de la realidad, tratándose justamente del proceso de la revolución social nacionalista cubana, no se le conoce ningún análisis crítico en que se atreva, verdaderamente revolucionario sobre dicho proceso. Para esta izquierda atada de pies y manos a las heteronomias como únicas condicionantes de los procesos revolucionarios, todo lo que ha acontecido hasta ahora en Cuba desde 1959 no es más que una circunstancia de la historia. La historia, a pesar de todas las evidencias con el propio triunfo de la insurreción en 1959, resulta que no la hacen los hombres. La historia se detuvo en 1959 y comenzó a ser un producto de “las condiciones”. Y no importa que se eche mano al Che, cuando este tanto demostraba que las condiciones subjetivas no esperan de las llamadas “condiciones objetivas”.

 Para los atilio boron latinoamericanos y europeos y la burocracia del pensamiento único del PCC cubano, el hecho de que 53 años después del triunfo social nacionalista sobre el poder pre revolucionario, la esencia del estado burgués cubano no haya cambiado y el mundo del trabajo haya permanecido bajo el poder del capital, no significa nada en el “proceso histórico”. Su colega, C. Katz, habla de los críticos de izquierda cubanos (entre ellos, resbala sobre mi persona como sobre una cáscara de plátano) como pensadores “estatistas”, vaya Usted a saber qué saben estos colegas argentinos sobre el pensamiento crítico de la izquierda socialista cubana. No pueden saber nada, porque ese pensamiento no es oficialista, se les escapa de las entenderas y las identificaciones, tal como no se le escapa a la censura cubana. La revolución en estos representantes de izquierda puede ser vista sólo a través del pensamiento de sus líderes, no a través de la realidad y las contradicciones de este pensamiento con la misma realidad que a fuerza del poder voluntarista han venido amoldando a sus ideas. Con esta observación, la revolución a través del prisma de sus líderes, no es posible no coincidir aunque provenga de una consumada intelectual cubana de derecha.

La realidad. Qué más en última instancia le daría al trabajador cubano - explico en uno de mis imnumerables análisis sobre este problema cardinal del anti socialismo cubano - pasar de asalariado del capital estatal a asalariado mejor remunerado del privado, despúes de 50 años de alienación del trabajo. ¿Dónde puede estar la conciencia de clase a la que aluden festivamente los atilio borones? ¿No es acaso este el caldo de cultivo del rápido rebrote de la pequeña burguesía a la que dan paso los Lineamientos reformistas del PCC?!, el imprescindible preámbulo de la burguesía propietaria, como no dejaba lugar a dudas Marx. Este claro reformismo económico liberal - analizado en exégesis de profundo calado materialista y dialéctico por el pensamiento de la izquierda socialista cubana - se ha cuidado siquiera poner a debate que la arcilla del socialismo ha de estar en la propiedad social sobre el capital, los medios de producción y los recursos financieros. Que el paso de la revolución social habida a la revolución socialista por haber pasa por la socialización del capital, por su democratización. Por el contrario, la reforma neo capitalista socioliberal aboga por la empresa estatal administrada por el “gerente” de la burocracia y por las formas de propiedad privada, que corren en comprensible desespero dentro del pueblo ante la fallida economía del estado y la “apertura” - cuya naturaleza todos conocemos de sobra - que el PCC dispone más allá de las formas de reproducción simple del capital. El acento político imprescindible ante la necesidad del cambio que habría de ponerse sobre el desarrollo en masa, prolífico de cuántas formas de propiedad social podamos concebir ha brillado por su ausencia. No ha sido ni es interés del PCC ver en el pueblo el verdadero sujeto revolucionario, el único a ser empoderado económicamente para que el empoderamiento político adquiera el fundamento materialista de su proyección en la conciencia del ser social. No. Los factores exógenos han condicionado la endogamia de la revolución. Es la única explicación al hecho que ya hace más de cien años Marx con tan esquisita lógica materialista le criticara a los ideólogos del partido obrero alemán. Oh, ese tren de la socialdemocracia que ya hoy ha llegado a buen puerto en Alemania. Del socialismo nada, absolutamente nada. Pura reacción, hasta que les explote en la cara la crisis insuperable del sistema.

Resulta que el factor exógeno va a cambiar. Pasa del dogma a la dialéctica. Los USA se deciden a entrar en la revolución, ese patio trasero que, según A. Borón en una entrevista para TV 7 argentina, llama así llama el decir amistoso de los EEUU. Al imperialismo yanqui - ese mismo imperialismo que los izquierdistas dejando a Lenin de lado prefieren llamar “Imperio”, tras el pos modernismo novelado de Gore Vidal - no le ha hecho falta Cuba en su versión neo estalinista, un terreno difícil para la penetración y su corrosión, dado el grado de enfrentamiento del estado como ente verdaderamente represivo sobre la propia sociedad cubana, sobre el instinto democrático que se le ha reprimido hasta hoy. La revolución se consumía materialmente en un proceso de autofagia política.

La antinomia “democracia o capitalismo” con la que he caracterizado la contradicción política clave a entender y vencer, no es inteligible para el pensamiento pequeño burgués de los fundadores de la revolución social nacionalista cubana, qué decir del pensamiento estrecho atilioboronista. La esencia marxiana de dicha antinomia tampoco lo era para aquel pensamiento políticamente corrupto de los socialdemócratas lassallanos. Esos a los que Fidel alude públicamente en el 2005 para decir que no cree en la crítica de Marx. ¿Por qué volver atrás, una vez que conocemos cómo son las cosas? , pues volvamos la mirada haia China, sin otra reflesión ni debate cubanoal respecto, sentencia Fidel. A esto he dedicado varios artículos e informes. Ello se da, a pesar de que en Cuba tenemos una revolución en el poder del estado, de la propiedad, sobre la economía y la sociedad. Todo lo necesario para no volver atrás, para caminat dialéticamente hacia la revolución socialista, sin mediaciones capitalistas trasnochadas y reaccionarias. 

La corrosión interna entonces ha sido más efectiva que todo factor exógeno. El socialismo ha sido desde adentro básicamente entorpecido. La reacción a las agresiones, alimentando la mentalidad de plaza sitiada en el pueblo cubano, ha respondido a los escenarios de la lógica yanqui, lo cual privó a Cuba de deshacerse del bloqueo y de neutralizar las agresiones mucho antes. Tenemos 25 años perdidos. La venida del presidente J. Carter a la presidentura de los EEUU marcó con nitidez aquel parteaguas desaprovechado por la mentalidad de confrontación de la dirigencia del PCC. Hoy no existe triunfo más que pírrico al decir que Cuba ha vencido. Desde la perspectiva estadounidense la permanencia del bloqueo durante medio siglo no puede dejar de considerarse una respuesta a esa versión inviable del supuesto socialismo cubano. Desde esa misma perspectiva, ahora la fruta ya ha madurado lo suficiente, y no debe dejar que “se pase” sin la presencia yanqui. Es todo lo que ha dicho el Presidente estadounidense, respondiendo a los intereses que mueven los hilos estratégicos de la geopolítica imperialista.

La implosión del modelo socioeconómico cubano ha sido un hecho. Sus presupuestos políticos no han sido realistas. El modelo “Ya no le sirve ni a los propios cubanos” - afirmaba Fidel Castro en una expresión de sinceridad con la opinión pública mundial, desmentida incoherentemente por los medios estatales y la burocracia partidista ante el pueblo cubano. Los cambios socioliberales tocan a la puerta de Cuba de la mano de un Partido anclado en el pensamiento anti marxiano de sus fundadores, pero dueño de todo el poder para forzar las soluciones a problemas sobre los que sigue prefiriendo el monopolio de la verdad. Pero no hay casualidades en la historia. No, desde que la hacen los seres sociales.

Cuando los atilio borones, los katzs, alanes woods, etc. aboguen porque se abra el debate democrático sobre el socialismo en Cuba, habrán dado un pasito que los rehabilite ante sí mismos. Que no nos digan, como acostumbrados están, que en la sociedad cubana se discute todo y el Partido es promotor de esa amplia discusión, porque todos sabemos, especialmente en Cuba, que eso, sencillamente es mentira. La democracia controlada por el estado de la burocracia, democracia no es. De ahí la quiebra del modelo socioeconómico y político. Y cuando se atrevan a mirar a esa realidad en los ojos, talvez estén entonces en capacidad de entender que no se trata ni de Fidel, ni de Raúl, ni del Che. Ni de césares ni de dioses. Se trata de las razones del socialismo como única forma de supervivencia y desarrollo sustentable, material y social, del pueblo cubano, el único contenido de su soberanía. Justo todo lo que está, a 50 años, por ver o no ver. Que esas razones no admiten más que el poder del pueblo, que no es el poder del estado ni de partido alguno, aunque dichos entes puedan ser aún constituyentes del poder. Y que ese poder, para que pueda ser defendido con sentido de pertenencia no puede ser enajenado por la propiedad estatatal o privada del capital y el amarre de un pueblo a las ataduras políticas del reaccionario centralismo burocrático. Esas razones están en la antítesis del capitalismo: la democracia. El paso es del “patria o muerte¨ al de “socialismo o barbarie”. Este es el escenario de la lucha que hoy está en juego. 

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