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04 Sep 2013

La Unidad Popular y la semilla de un bloque contra hegemónico rupturista

Escrito por  Ivan Montejo
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En los últimos meses la construcción de espacios de unidad en la izquierda política, la Unidad Popular (en adelante UP), ha pasado a ocupar un lugar central en el debate de buena parte de la izquierda transformadora catalana y del Estado español. [TAMBÉ EN CATALÀ]

 

En los últimos meses la construcción de espacios de unidad en la izquierda política, la Unidad Popular (en adelante UP), ha pasado a ocupar un lugar central en el debate de buena parte de la izquierda transformadora catalana y del Estado español. Pero en paralelo a esta emergencia, se ha evidenciado la profunda polisemia del término. Una precondición de toda discusión política es la claridad conceptual. En estas líneas intentaré esbozar brevemente los elementos centrales que en mi opinión definen la idea de la UP y alguna discusión de cariz teórico y organizativo que a menudo permanece escondida detrás de su utilización indiscriminada.

Como sujeto político, parece existir un cierto consenso al entenderla como una alianza de las clases populares y trabajadoras en Catalunya y en el resto del estado. Un polo de atracción de amplias mayorías sociales que respondería a la voluntad de construir un bloque histórico de carácter emancipador. Esta concepción entronca con la construcción del concepto ‘pueblo’ y del empoderamiento popular y la autoorganización desde la base como fórmula de transformación social. Hasta aquí, las disensiones son mínimas.

En segundo lugar, hay que destacar el eje organizativo. La UP aspira a generar espacios de confluencia de luchas, proyectos y discursos que presentan una pluralidad de manifestaciones. Desde este enfoque es clave huir de posiciones oportunistas y electoralistas, en los cuales están cayendo algunos de los espacios de UP que nacen ahora. Desde las organizaciones propias de la izquierda rupturista hasta amplias masas no politizadas, pasando por el grueso de los movimientos sociales y luchas sectoriales y sindicales. La idea es que la UP está potencialmente en cada puesto de trabajo, en cada centro educativo, en cada barrio... Desde esta óptica, es evidente que puede tener una o varias configuraciones políticas (partidos, coaliciones, etc.) y, sin duda, una multiplicidad de formas de lucha en la calle. La idea es generar espacios de horizontalidad democrática y liderazgos colectivos y plurales, ligar sin uniformizar, superar la disgregación de las iniciativas de lucha sin fagocitar a las activistas en estructuras cerradas de partido. En definitiva, mantener el binomio de lucha en la calle y lucha institucional en el marco de movilizaciones de masas. En el ámbito de partido / electoral, claramente encontramos la CUP, pero también se incluirían iniciativas como el Proceso Constituyente de Oliveres y Forcades.

El debate al respecto no está concluido ni mucho menos. Muchos planteamientos todavía muestran un cierto fetichismo organizativo y de partido, aunque éste no se explicite en el lenguaje propio de hace décadas. Y tiene que quedar claro que esta reflexión no se hace en contra de nadie, sino una autocrítica de la que, en mayor o menor medida, todas tenemos que hacer nuestra. Somos herederas de nuestra experiencia histórica, y esto también implica las derrotas y los errores del pasado. En cualquier caso, tendríamos que asumir el fracaso de la formulación clásica del partido que lo abarca todo, del soterramiento de todas las luchas en la estructura organizativa de partido —por más que ésta se quiera renovada— en pro de una política de movimiento. Esto no implica desestimar la importancia de las organizaciones, pero sí repensar su ensambladura en el marco de unas resistencias mucho más porosas e interrelacionadas. Nada está escrito y aprendemos haciendo. De las luchas de los próximos años tendremos que extraer aprendizajes sobre cómo articulamos la UP para que llegue a ser un elemento multiplicador del proceso de transformación social.

Por último, encontramos el aspecto programático. Personalmente, defiendo que la UP tiene que tener como finalidad prioritaria generar y hacer políticamente operativos grandes consensos entorno a objetivos y reivindicaciones concretas que sean susceptibles de aglutinar a extensas capas de la población. A día de hoy y sumariamente, esto pasa por la oposición a la doctrina del choque que nos están imponiendo a través de los recortes y el desguace de los servicios públicos, la regeneración democrática y la defensa del derecho a la autodeterminación.

Y en este punto surgen algunas discusiones, principalmente circunscritas al ámbito de la izquierda anticapitalista más organizada. Ciertas personas y grupos (afortunadamente cada vez menos), hablando desde el púlpito de la pureza ideológica, condenan estas posiciones como abiertamente reaccionarias, vacías de perspectiva estratégica o, en el mejor de los casos, funcionales al reformismo de la socialdemocracia tradicional. Es importante hacer algunas consideraciones.

Si algo hemos aprendido de los errores del pasado es a evitar el sectarismo y superar la auto-referencialidad que tantas veces nos ha condenado al ostracismo político.

Las luchas concretas (y en ocasiones con objetivos reformistas) pueden tener una enorme potencialidad transformadora. El ejemplo más claro nos lo dan las PAH. Y es que éstas no sólo han ocupado viviendas vacías, sino que han incidido en la agenda política y han socializado un discurso y unas prácticas que atacan abiertamente la casta financiera e inmobiliaria con una capacidad de incidencia social impensable para cualquier organización ‘revolucionaria’. De hecho, han supuesto una buena cura de humildad para muchos, haciéndonos revisar nuestros planteamientos estratégicos y tácticos y obligándonos a superar ciertos dogmas y apriorismos. Nos han recordado que el antagonismo social se subjectiviza en la realidad concreta, en prácticas arraigadas en el estado de conciencia y los imaginarios de la mayoría social en un momento histórico determinado.

Las organizaciones de la izquierda anticapitalista y la UP no son sinónimos. Con todo, no es contradictorio seguir construyendo referentes organizativos netamente anticapitalistas mientras se participa de plataformas políticas y sociales con programas que impugnan el actual régimen neoliberal y que potencialmente pueden sumar amplios sectores sociales.
Reforzar la unidad, conciencia y combatividad de la clase trabajadora es la mejor garantía de una UP anclada en los sectores populares y con demandas y objetivos cada vez más ambiciosos y rupturistas. Generar contrahegemonías que disputen el discurso y el sentido común de la derecha pasa por convencer partes importantes de la sociedad. Esto difícilmente lo conseguiremos en la todavía estrecha esfera del anticapitalismo. La UP nos brinda este espacio más global de sinergias y suma de voluntades.

En ciertos momentos, pequeños pasos suponen saltos cualitativos. Nos encontramos ante una crisis de régimen donde cada vez son más las personas que se cuestionan aspectos centrales del sistema económico y social capitalista. En este contexto se nos abre una ventana de oportunidad que no estará siempre. Es una época de claroscuros. Las élites dominantes todavía son víctimas de sus contradicciones internas como clase, pero planea la posibilidad de una reedición del falso ‘consenso’ neoliberal de los años 70 sobre unas bases sociales y económicas todavía más precarias. Incluso el monstruo del fascismo empieza a representar una amenaza en algunos países europeos. Realmente se puede producir una auténtica parábola histórica. Los próximos años marcarán una correlación de fuerzas que se prolongará durante décadas. De nosotros depende que perpetúe y agudice el actual proceso de desposesión social o bien represente un punto de inflexión en la organización de las de abajo. Y esto último sólo lo conseguiremos clarificando y sumando muchas más voluntades al proyecto de la UP.

Ivan Montejo es militante de En lluita / En lucha y de la Candidatura d’Unitat Popular.

http://www.enlucha.org/site/?q=node/18861

Modificado por última vez en Miércoles, 04 Septiembre 2013 14:41

Comments  

0 #1 pau_latina_ment 2013-09-04 13:05
Versió en català:

http://www.enlluita.org/site/?q=node/6561

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