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20 Ago 2014

36 Mitos más comunes contra el independentismo andaluz

Escrito por  Juanfe Sánchez
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Una compilación de la batería de falacias empleadas contra la liberación de Andalucía y contra el movimiento que articula dicha aspiración.

He querido recopilar en unas breves pinceladas los mitos más comunes empleados por el españolismo consciente o por el españolismo inconsciente del colonizado contra el independentismo andaluz. Seguramente falten algunos más, pues no es una lista cerrada. Sin más preámbulo, dejo una compilación de la batería de falacias empleadas contra la liberación de Andalucía y contra el movimiento que articula dicha aspiración.

1.- Andalucía no existe

Un españolista, antes de afirmar la mayor (Andalucía es España”), siempre niega la existencia de Andalucía como tal. De hecho el gran empeño desplegado para tal fin durante siglos y aún hoy mismo todavía, es en sí, prueba de la misma existencia de Andalucía (y del miedo a que recobre su identidad, su estilo, y vuelva a ser libre), por reducción al absurdo y por mucho que le pese a quien sea. Es un mito necesario para el españolismo que ha existido desde siempre en sus más acérrimos seguidores, sintetizado precisamente a mediados de los años 70 del siglo XX por un españolista, Carlos Castilla del Pino, cuya argumentación era que Andalucía no tenia cultura, historia ni identidad propias; que no tenia inquietudes por crear una conciencia nacional y que el movimiento nacionalista era poco menos que inexistente; finalizando que en Andalucía no había una situación de opresión nacional y social, sino que todo lo más se daban desequilibrios regionales entre zonas. En él se contiene todo el rosario de prejuicios, mentiras, odios y agravios hacia el pueblo andaluz, unas “argumentaciones” que son el autentico arsenal del colonialismo español sobre Andalucía.

Si Andalucía, que existe como cultura, como pueblo, como nación, como tal, a lo largo de milenios y mucho antes de que se conociera ese mismo término (España) incluso como un concepto geográfico que luego otros trocarían en un concepto político, si Andalucía no existiera digo, mucho menos aún existiría el estado español o razones algunas que pudieran sostenerlo mínimamente, cuyo proceso de conquista sobre Andalucía no hubiera tenido lugar si ésta no hubiera existido (existía, por tanto) y cuya existencia precisamente “política”, jurídica, como estado, como Imperio, no puede ser tal hasta que no es anexionado el reino de granada, último reducto de soberanía andaluza. Si Andalucía no existía, ¿Cómo es que se le pudo hacer una guerra de conquista de ¡8 siglos!? ¿Cómo es que si no existimos todavía permanecemos atados al estado español por derecho de conquista actual y legal (art.8 de la constitución española) y dicho estado emplea todo su potencial por mantenernos sumisos, dependientes y encadenados? No es que Andalucía no exista, Andalucía si existe, pero aun tiene una conciencia muy difusa sobre sí misma. No tiene aún una conciencia nacional fuerte. España es, históricamente y en todos los sentidos que queramos mirarla, la negación de Andalucía, su contraposición; en la historia, en la cosmovisión, en la ideología, en la cultura, en la identidad, en el carácter, en las costumbres, en la ciencia, en las construcciones...en todos los ámbitos de la vida de ahí que el mito de su negación sea una pieza clave, una preocupación vital para el Estado y el nacionalismo colonialista español.

2.-  Andalucía es España

Andalucía no es España. Ni geográfica, ni cultural, ni identitaria ni históricamente. Andalucía es Andalucía. Ni más, ni menos. Afirmar que Andalucía es España es una tergiversación múltiple que solo puede entenderse desde una mentalidad colonizada o colonialista. Esa identificación es como decir que dominador y dominado es lo mismo, agresor y agredido son lo mismo, es como afirmar que tu violador, vecino tuyo, es tu padre y tutor; o como afirmar que un ladrón que entra en tu casa y se queda con ella es el propietario y legitimo dueño. No otra cosa hizo el imperio español en el país andaluz. Y aún hoy, esta nación que se llama Andalucía, que lleva más de 500 años amordazada, engañada, lobotomizada, asesinada, reprimida, silenciada…sigue atada a las cadenas que le impusieron. Han cambiado las formas, pero la dominación permanece. Han cambiado los nombres, pero la dominación permanece. Han cambiado las expresiones jurídicas, pero permanece la dominación y la dependencia, la miseria y el subdesarrollo.

Otra cosa es si hablamos de a qué estado pertenecemos, por la fuerza, claro. No faltan los ridículos que piensan que “no nos enteramos”. Hay muchos andaluces que imbuidos en su mentalidad colonizada se quedan estupefactos y otros tantos que se airean, cuando escuchan eso de que “Andalucía no es España” y te responden: “¿entonces dónde estamos?”. Una cosa es pertenecer por voluntad y otra formar parte de algo a la fuerza. Pero no entienden que no somos España, sino que pertenecemos a España por un acto de fuerza y no de voluntad. Hay otros andaluces, aun sin conciencia nacional, que a lo que se refieren afirmando que “Andalucía es España” es que Andalucía no tiene estado propio y que pertenecemos al estado español, una idea que desde luego, ayuda al mito de que “somos España”. La mentalidad colonizada se hace notar perfectamente.

España no puede llamarse siquiera como tal hasta que los diversos reinos cristianos peninsulares y europeos no terminan de conquistar Andalucía. España es, históricamente y en todos los sentidos que queramos mirarla, la negación de Andalucía, su contraposición; en la historia, en la cosmovisión, en la ideología, en la cultura, en la identidad, en el carácter, en las costumbres, en la ciencia, en las construcciones...en todos los ámbitos de la vida. Andalucía, al ser una nación, no es España. Está incluida en ella porque se nos forzó y porque aún se nos fuerza, pero no porque no seamos una nación. No somos España, España es solo nuestra dominadora, España es solo opresión.

3 .- Andalucía es una región, una comunidad autónoma

Cuando se dice desde el españolismo, y quienes los siguen en la confusión, que somos una región y una comunidad autónoma vienen a enmascarar nuestra situación de dependencia, subordinación, subdesarrollo y miseria provocada por ésta. Todos los imperialismos han querido mermar de múltiples maneras la capacidad de los pueblos. Si por éstos fuera más de un país del mundo podría llamarse perfectamente “el país de los inútiles”, “los incapaces”, “los inferiores”. La denominación que hacia estos se ha utilizado no es inocente, esconde toda la psicología y perversidad de la dominación imperialista y colonizadora. Se podría decir perfectamente que Andalucía es una región si por ésta entendemos tierra o país diferenciado, con historia y cultura propias, como podríamos decir que Cuba o Persia son otras regiones. Así lo entendió y explicó el andalucismo histórico sintetizado muy bien por Blas Infante. El españolismo y el estado español han viciado palabras como “región” queriéndolas presentar en la península ibérica, no como alusión a países conquistados (que es lo que fueron) sino como partes indivisibles de un todo, como siempre, español. En este sentido, ni ahora ni nunca aceptaremos esa terminología. Igual ocurre con el término “autonomía” que en realidad significa independencia, hacer por si mismos sin depender de nadie. Es evidente que desde este sentido, el único que podríamos darle a autonomía sin tergiversar su significado, Andalucía no es autónoma. No tiene gobierno propio gobernado por los andaluces, sino una mera descentralización administrativa, una sucursal del estado opresor español, gobernada además por esas mismas organizaciones españolistas y clientelares que han tomado ese espacio de poder de forma mafiosa además. Hablar de autonomía pues, desde el españolismo, carece de sentido.

4 .- La identidad andaluza es española

Si primero nos atacaban con el mito de que no existíamos, el españolismo también utiliza otros, todo sea por la mentira y la opresión. Ese otro mito ya no insiste en que no existimos, sino que a partir de un vago reconocimiento de ciertas particularidades, si se reconocen algunos marcadores culturales propios, pero se dice que esta identidad es española.

La identidad andaluza no es española. De hecho el proceso de conformación de ésta empieza mucho antes de que se formara el estado o imperio español como tal, por tanto, la trampa es evidente. Durante la conquista y los siglos posteriores a ella, el imperio español reprimió toda manifestación externa e interna de esa identidad, no logrando exterminarla pero si sumirla en la oscuridad. A partir del siglo XIX, donde se empieza a redescubrir la propia identidad perdida y enterrada, pero latente por cauces subterráneos como decía Infante, hasta la época del andalucismo histórico.

A partir del franquismo es donde se hace más palpable la mixtificacion y prostitución de nuestra identidad. Marcadores fundamentales y propios de nuestra cultura son descontextualizados de su origen y significado para servir de reclamo turístico, sedante ideológico e identidad de un régimen, el franquista, que maniató expresiones culturales nacionales plenamente andaluzas como la copla, el flamenco, ciertas costumbres andaluzas… convirtiéndolas en señas de identidad del “typical spanish”. Tras la dictadura, hay una eclosión espontánea de andalucismo, de cuestionamiento de las bases de dominación, de la dependencia, el subdesarrollo y de todo lo relacionado con nuestra identidad que no es rentabilizado políticamente y que hace inservible los pocos mecanismos de poder propio que dispone Andalucía, en manos de los partidos españolistas, tenía solapada claramente una autonomía que tampoco va a servir para concienciar ni afianzar la conciencia de identidad andaluza, todo ello base del discurso de la “identidad andaluza es española”. Andalucía, por sus propias condiciones de dominación, nunca ha tenido una renaixença, sólo aproximaciones y redescubrimientos de su propia identidad en sectores muy concretos y minoritarios. Ni en 1835, ni en 1868, ni en 1883, ni en 1936, ni siquiera en 1977 hemos tenido algo parecido a un renacimiento cultural e identitario verdadero de forma mayoritaria en el pueblo andaluz, situación que impide a ese mismo pueblo ser consciente de su identidad, su cultura, su especificidad y servirse de estos elementos como arma liberadora.

5 .- Los andaluces se sienten españoles

Claro, tras 500 años de opresión, ¿Cómo deberían sentirse los andaluces en su mayoría? 500 años, medio milenio, ¡ahí es nada!, de inquisición, de pira, de muertes, de asesinatos, de prohibición de lengua, vestidos, costumbres, alfabeto, negación de la identidad, obligación de asumir bajo muerte o expulsión la identidad opresora…¿Cómo debe de sentirse y pensar un pueblo que lleva 5 siglos machacado, oprimido y engañado? ¿Alguien conoce un pueblo que mientras haya sido dominado no se haya identificado, solo sea por salvar el pellejo, con su conquistador? Y fíjense que los pueblos del mundo, si atendemos a su historia, no han resistido más de 20 o 30 años por lo general, el asedio de imperios conquistadores. Pues bien, en Andalucía no les han bastado sus últimos 500 años hasta hoy de opresión, sino que han necesitado 800 para conquistarnos. Una guerra de conquista y exterminio que quizá sea una de las más largas contra una etnicidad en toda la historia del género humano. Pues ni esto saben hoy los descendientes de aquellos andaluces conquistados que habitan tierra conquistada, administrada ajenamente, que en realidad les pertenece. No hay, siquiera (podría hacerse) que recurrir a situaciones épicas de hace 5 siglos, solo hay que mirar hace 50 años, a las colonias europeas que aun persistían en áfrica. Un argelino en los años 50, casi 1960, decían: “como francés y argelino”, de la misma forma que hoy un andaluz sin conciencia puede decir “como andaluz y español”.

El hecho de que no haya un sistema educativo andaluz propio, la devertebración de la sociedad andaluza, el mismo desconocimiento masivo de ésta sobre sí misma, el discurso del pensamiento único españolizador mediante múltiples vías, ámbitos y soportes, la debilidad de organizaciones andaluzas de liberación…entre otras muchas más son la causa de esta falsa identificación de los andaluces con sus opresores o la identidad de éstos.

6 .- No hay conciencia nacional

Conciencia no significa existencia. El hecho de que una etnicidad nacional como la andaluza aún no se perciba a sí misma como pueblo y no sepa defender política y jurídicamente su existencia, tiene que ver con razones políticas, con las razones políticas del imperialismo español que desde mil frentes (educación, tv, radio, periódicos, etc.) practica la negación de la propia identidad, cultura e historia, del derecho a decidir por nosotros mismos en nuestra misma tierra. Evidentemente esto no significa (para los españolistas sí) que porque no se tenga conciencia no seamos una nación, con cultura, identidad e historia propias, así como nuestro legitimo derecho a decidir por nosotros mismos y poder solventar la situación de opresión nacional y social que sufre Andalucía.

7 .- Los andaluces no tenemos lengua propia

Tampoco la tienen Cuba, Venezuela y cientos de naciones más en el mundo que la perdieron como nosotros los andaluces durante su conquista y no por ello dejan de ser una nación, con cultura, identidad, historia propias y el perfecto derecho a decidir su presente y futuro. Aún así, el andaluz que hablamos hoy es un fenómeno de resistencia frente a la lengua impuesta por el conquistador y desde el punto de vista estrictamente filológico, no hay cosa que impida tomar o valorar al andaluz como lengua diferenciada, específica y que pudiera cortar amarras con el castellano en un futuro con su normalización y oficialización.

8 .- Andalucía es la más española de las Españas

Éste es un mito que nace de la prostitución de una enseñanza infantiana. Cuando Blas Infante dice “Andalucía es la más española de las Españas”, se refiere y él mismo matizó, que si por España entendemos lo autóctono, lo propio, lo diferenciador y radicalmente indígena, no hay algo más autóctono en la península ibérica que la cultura nacional andaluza, pues fue ella quien iluminó repetidas veces el escenario de la historia, permitiendo a pueblos vecinos y más lejanos, todos pueblos hermanos, a ser participes de su cultura y su empoderamiento triunfador y director ante la vida.

Los españolistas pues, cuando utilizan esa frase, realmente no saben que la están utilizando contra ellos mismos, no contra Blas Infante ni contra el independentismo andaluz, porque Blas Infante sabía perfectamente a lo que se refería y además lo dejó matizado, en unos términos que correspondían a la época en que vivió y que hoy son evidentemente claros y explícitos.

9 .- Los andaluces no quieren la independencia

Los andaluces, en su mayoría, si no quieren activamente la independencia tampoco se oponen a ella. Lo que ocurre es que no saben qué es la independencia debido a la situación de dominación, qué ganarían con ella. No es casualidad el bloqueo de la idea de independencia en el pueblo andaluz. No se puede decir que los andaluces pueden estar contra algo que desconocen o lo conocen negativamente bajo el prisma del españolismo Objetivamente, todo andaluz quiere la independencia, una Andalucía libre de hombres y mujeres libres. Todo lo que se aleje de esto, no es más que insania o mentalidad del colonizado, que en su esencia, vienen a ser lo mismo. Allí donde haya un andaluz o andaluza que no esté por la independencia y la justicia social, allí habrá un andaluz colonizado, puesto que se opone a su propia libertad.

10 .- Eso que decís está muy bien, pero es una utopía

Para nosotros, la utopía es todo aquello que se hace realidad durante la lucha, no una quimera inalcanzable, sino las fuerzas, casi místicas, de la conciencia, la voluntad, el compromiso, el sacrificio y la fe, la militancia activa. Que Andalucía no va en el camino adecuado, lo sabemos y contra ello luchamos siempre, pero jamás nos vamos a resignar a ello, es decir, a que Andalucía este oprimida, sumisa, empobrecida y subordinada mientras nos cruzamos de brazos o nos quejamos solamente de boquilla. Para nosotros, la utopía es, por ejemplo, luchar contra la muerte, porque es algo bello y admirable, pero inexorable para nuestra especie. Pero, ¿luchar contra la injusticia, la mentira, el odio…es una utopía, algo imposible de alcanzar? Para nada. Para nosotros esa lucha es justa y necesaria, aquí y ahora. De por sí, el ideal proclamado es prueba viva de la existencia de esa lucha, fuerza motriz de todo esfuerzo y congregación colectiva dedicada a ella.

11 .- Toda la izquierda es igual

Es otro mito cómodo para los falso-pensadores. ¿Hay alguna persona igual a otra? ¿Como, pues, queremos hacer participes a unos de los errores o barbaries de otros? Ese mito solo busca simplificar una realidad compleja para justificar los desmanes y la opresión de los poderosos. Es un desvío de atención, como todos los demás mitos evidentemente, pero con más énfasis, puesto que representa una de las “ideas-madre” de la contrarrevolución.

12 .- ¿ No es mejor una república española?

Preguntarse si es mejor una república española es desconocer el origen de la opresión de los pueblos en la península ibérica y del propio imperialismo españolista, es querer dar un barniz progre-guay a lo que no es más que una cárcel de pueblos. Al igual que no puede haber un racismo de izquierdas, tampoco puede haber un españolismo de izquierdas, porque España, en sí misma, ahora y siempre, es y será opresión, la lleva en sus entrañas, hasta que la detengamos.

13 .- ¿ No es dividir a los obreros luchar por la independencia?

¿Que clase de revolucionario o partidario de los oprimidos puede sostener que en un país oprimido, su clase obrera no luche por igual por la independencia y el socialismo, es decir, por su liberación nacional y social? Aquí no hablamos solo de ideas, sino de realidades, ante todo. Y la realidad es que no partimos de la nada, sino de que existe un estado, el español, nacido de un imperio, que es brutalmente capitalista e imperialista y que mantiene sojuzgado aun a los pueblos que conquistó por vía militar. Decir pues, que los procesos revolucionarios de liberación nacional dividen a los obreros, no es más que una burda mentira o una estrategia premeditada, como pienso que es, para evitar esos procesos de liberación de los pueblos y las clases populares explotadas y oprimidas. Más aún precisamente en Andalucía, donde la opresión social va de la mano inseparablemente con la opresión nacional. 

14 .- Independizarse es aislarse

La independencia es la más alta expresión de libertad de un pueblo. Independencia no es aislarse, sino romper amarras con aquellos que nos las tienen impuestas. Ningún pueblo puede relacionarse otros pueblos, y menos aun ser solidario e internacionalista si no es libre. Los demás pueblos sabrán que hacer o no ante sus gobiernos de expolio y rapiña, pero muchos andaluces tenemos claro que no queremos seguir sometidos a la banca, al capitalismo, a los expolios, a los desahucios…si esto es aislarse, bienvenido el aislamiento, pues él nos traerá caminos y veredas de liberación. Califican como aislamiento el proceso de toda nación a tomar las riendas de si misma y lo hacen en función de sus multimillonarios negocios e intereses. ¿Aislarse es liberarse? Sagrado “aislamiento” ha sido el de muchos pueblos originarios de todas partes del mundo que han logrado preservar su territorio, sus costumbres, su lengua, sus tradiciones…para no caer en el modo de vida capitalista y occidental.

Pongamos más ejemplos: Andalucía hoy, tiene toda su costa dominada entre el estado español, diversas mafias, etc. Luchar por que el pueblo andaluz, como legítimo dueño de Andalucía, vuelva a ser quien gestione todo nuestro territorio, recuperando esas zonas, ¿es aislarse o es un proceso de liberación?

15 .- La unidad española es indivisible

España ni es una nación, ni es una ni mucho menos indivisible. Existió  por la fuerza y sigue existiendo por la fuerza, por tanto está destinada a desaparecer. Esa “unidad” se forjó contra nosotros en una guerra de 8 siglos, nos quitaron las tierras, nos obligaron a ser esclavos en ellas, abolieron nuestras formas de gobierno, nos quitaron nuestras casas y se quedaron con todos los templos nuestros, edificaciones, puentes, ríos y montes. Suprimieron las escuelas, quemaron nuestros libros que contenían no solo creencias sino la ciencia más avanzada de Europa desde hacía siglos…como pocos años más tarde lo harían con los códices mayas. Talaron y quemaron nuestros bosques. Persuadieron a muchos andaluces a colaborar con ellos, para luego traicionarlos y engañarlos. Asesinaron por miles a muchos antepasados nuestros, solo por el hecho de ser andaluces libres y no querer ser sometidos, otros eran expulsados de sus tierras originales o se exiliaban voluntariamente para continuar la lucha desde el mar o desde la costa magrebí… todo esto hizo posible esa unidad” que tanto alardean quienes como decía Lorca, “tienen de plomo las calaveras”. Sólo desde ahí pueden considerar Andalucía como “parte” de España, como ellos dicen. Pero Andalucía fue ocupada militarmente, jamás vencida. Nunca se rindieron pequeños grupos de andaluces que mantuvieron la llama de la libertad de Andalucía encendida en sus vidas, en su compromiso, en su lucha. Como hoy recogen el testigo de ese sagrado fuego ígneo de la libertad quienes siguen empeñados en liberar y descolonizar Andalucía. En hacerla lo que nunca debió dejar de ser: un nación libre y soberana. Si tanta opresión bien vale para el españolismo justificar su España, más razón tenemos los andaluces independentistas para decirles que bien vale su “unidad” para que se vayan por donde vinieron con todos sus bártulos, esbirros, virreyes y demás ralea de una vez y para siempre jamás.

16 .- Ser andalucista no es ser independentista

Ser andalucista es ser objetivamente patriota andaluz, nacionalista andaluz, soberanista andaluz o como quiera llamarse al hecho de ser una nación oprimida y tender a ser independiente, y por tanto es ser independentista. Generalmente este mito viene de simples opciones regionalistas y costumbristas, no concienciadas nacionalmente ni valorando el legado existente, ni menos aún siendo conscientes de que en Andalucía no es posible un andalucismo españolizado y reformista, sino independentista y revolucionario, para las clases populares oprimidas. Además ser independentista en Andalucía hoy, es ser revolucionario.

17 .- El federalismo es mejor que el independentismo

El concepto infantista de la autonomía generatriz, con base en la Constitución Andaluza de 1883, explica que el primer poder lo tiene la gente, la autonomía individual, luego pasa a las asambleas de trabajadores, y de éstas a las asambleas populares. Las asambleas populares de las localidades, se federan entre sí mediante comarcas y éstas son las que vertebran la nación andaluza, el gobierno andaluz, que no tiene otra autoridad que él mismo. Lo federal no es de arriba abajo, sino de abajo a arriba. Un pacto entre iguales, relación de igualdad que Andalucía y su pueblo no posee respecto al estado español. Lo federal no es ni puede ser opuesto al independentismo, ya que la base de la federación de hace a través de la independencia. Solo quien es independiente puede federarse, pero no antes. Porque no es federación, sino imposición. El federalismo que vende España es otra tergiversación del concepto al igual que lo ha hecho con otros conceptos como hemos visto como “región”, “autonomía”… Una república federal española es una república unitaria española, que concede libertades y que por tanto es lo más ajeno a la libertad y a la autonomía puesto que la libertad no se concede, se conquista. Es también y lógicamente, lo más opuesto al concepto federativo andalucista de siempre de la autonomía generatriz con base de nuestra autonomía, de nuestra independencia nacional. Nace de la imposición y no del pacto social ni del respeto a la autonomía individual, social y por tanto, nacional. El federalismo españolista es otro mito contra el independentismo andaluz.

18.- Los republicanos se sentían españoles

Antes que nada, habría que acudir a la sabia historia y decir que casi 3 siglos antes de ser pensada y proclamada la I república española, fue ya proclamada y pensada la independencia, la soberanía y la república andaluza. Un siglo después de ser conquistada finalmente Andalucía (siglo XVII) se formuló ya la república andaluza con los intentos en 1642 de Tahir Al Hor y el Duque de Medina Sidonia, “para hacerla república libre”, un hecho que el propio Díaz del Moral saca de nuevo a la palestra de la Historia y reconoce que no está lo suficientemente valorado. Mucho antes de que fuera proclamada la II república española en el primer cuarto del siglo XX, decenios antes,  en el siglo XIX, también fue proclamada la independencia, la soberanía y la república andaluza. Primero fue con la Junta Soberana de Andújar, en 1835, y luego en la Constitución Andaluza de 1883. A juzgar por los datos históricos, los primeros republicanos, muchos siglos antes que quienes se reclamaban españolistas, eran republicanos consecuentes, con una vaga pero clara idea o mínima noción de nacionalidad. Los primeros republicanos eran andaluces, y también vascos, gallegos, catalanes...pero nunca españoles. Cuando un diputado por Marchena, Carlos Saornill, decía “en cada piedra de esta tierra hay sangre federal” se refería a que aquí, en función de lo que pensaba la gente, el gobierno español tenía que obedecer las órdenes del pueblo y no al revés (como se ha explicado en el punto anterior).

Lo que sucedió en 1936 no fue más que una reedición contrarrevolucionaria de las revoluciones cantonalistas de 1868, para salvar a España y a los privilegiados, ambos por igual. El republicano que lucho contra el fascismo tuvo, tiene y tendrá el respeto del independentismo andaluz en cuanto a su lucha antifascista pero, hoy como ayer, no comparte su visión en la cuestión nacional, la cual se torna antagonista. Hay que ser honestos y reconocer que la II república fue una etapa de nuestra historia, pero no se la puede privilegiar respecto a otras que tienen el mismo sentido y son aun más antiguas en el tiempo.

19.- Aislacionismo

Si el aislacionismo significa tener que asumir, de una forma u otra, la preponderancia de algo español, sea de izquierdas o derechas, monárquico o republicano, sobre la libertad de Andalucía, sobre el movimiento de liberación nacional de Andalucía y sobre un discurso, táctica y estrategia propias, llámennos aislacionistas ahora y por siempre, eternamente. Nosotros, los independentistas andaluces, fuimos, somos y seremos profundamente anti-aislacionistas. Para nosotros quienes realmente se aíslan son aquellos que renuncian a la libertad de Andalucía, que creen en España, en cualquier sentido que queramos mirarla, porque ésta no es más que opresión. Este debate no es nuevo. Consideramos que se aíslan todos aquellos que, incluso reclamándose independentistas, no siguen tal estrategia propia y apuestan por plataformas amplias unitarias (unitarias españolas, claro) donde no se recoge la reivindicación de la liberación nacional explicita. Quienes así opinaban, en Euskadi, la gente de Euskadiko Eskerra, los poli-milis, acabaron disolviéndose en el PSOE. En Cataluña, la adopción de esta estrategia acabo con la integración en colectivos como Iniciativa per Catalunya o similares, o aquí en Andalucía donde acabaron en IU, CUT incluida. Y por muchas vueltas que se le quiera dar, aún llegándose a un movimiento revolucionario potente en lo social, no se logrará transformar el sistema ni avanzar en ello si no contiene explícitamente la libertad nacional. Por tanto lo que no hace avanzar la lucha no es la estrategia independentista revolucionaria, sino la falta de conciencia, voluntad y valor de un sector importante de andaluces, muy influido por el españolismo y que además en Andalucía, este absentismo en la lucha, manifiesta generalmente un pánico extremo a perder bienes materiales básicos.

Tampoco renunciaremos jamás, como hacen otros (incluso pretendidamente soberanistas) a que Andalucía exista como nación, como sujeto político activo, que el MLNA tenga unidad, discurso, estrategia y táctica propias, más allá del marketing de las banderas, de las redes sociales, de los sueldos de liberados y de todo tipo de posibilismos. Incluso hay sectores que, autodenominándose soberanistas, quieren un soberanismo sin soberanía, un soberanismo descafeinado que se entienda con el españolismo progre y sea cola crítica de él, muy rico en símbolos y en apariencias, pero muy pobre en cuanto a política, estrategia o táctica propia.

20 .- Blas Infante no quería la independencia de Andalucía

Falso. Después de su asesinato, como es sabido, su mujer quemó todos los documentos mas comprometedores y conservó los más moderados. Y si de estos mismos textos “moderados”, que es toda la producción que conocemos de Infante, podemos sacar una conclusión plenamente soberanista y revolucionaria (que diríamos hoy) de Blas infante, nos podemos imaginar todos los documentos que por desgracia ya nunca llegaremos a conocer. Sabemos que siempre habló de Andalucía como nación, reconoció su opresión y apostó por su plena liberación, como él mismo dejó escrito bastantes veces. Blas Infante estaba prácticamente solo en comparación con otros movimientos de renacimiento y liberación, era hijo de una época con bastantes limitaciones y aun así, siendo consciente de ello, se la jugó, tanto que se lo hicieron pagar con la vida, asesinándolo como solo un cobarde puede hacer: por la espalda. Tuvo sus diversas fases, desde su regionalismo primerizo y su culturalismo mas juvenil, pasando por el federalismo  y el confederalismo; hasta llegar al andalucismo radical plena y lógicamente soberanista y revolucionario en una etapa de madurez ideológica, más radicalizada mientras más agudo el conflicto nacional y de clase, que desembocó en el golpe de estado fascista del 36.  Blas Infante si fue independentista, como patentizan muchos escritos, pero tampoco está exento de contradicciones, que tuvo que adecuar como dijimos, a una época determinada con todas sus limitaciones. Lástima que el imperialismo fascista español se llevara por delante la vida del padre de la patria andaluza, el cual podía haber dado un legado aún más extenso, un legado ideológico y practico el cual defienden, desarrollan y mantienen vivo hoy muchos andaluces y andaluzas.

21 .- Andalucía no podría sobrevivir siendo independiente

La historia desmiente totalmente ese mito. Precisamente, cuando Andalucía ha gozado de libertad, de independencia, ha sido cuando ha logrado ser no sólo un pueblo prospero que influenciaba a sus vecinos notablemente, sino un faro de ciencia, cultura, comercio..Para todo el mundo conocido. Ahí están las culturas paleo y neolíticas andaluzas, Tartesos, Bética, Al-Ándalus… Quien diga que Andalucía no posee en si misma todo tipo de recursos y elementos para ser independiente, para bastarse a sí misma prósperamente y comerciar con los demás en justos términos, sencillamente no conoce Andalucía, la desconoce profundamente. Un andaluz que piense esto, es un andaluz engañado y colonizado.

22 .- Al-Ándalus era toda España

No es cierto. Los países ibéricos eran, en esta época y desde hacía milenios, países completamente independientes unos de otros. Otra cosa fue el grado de influencia que ejercía al-Ándalus sobre el resto de estos países de su entorno, similar y quizá superando al alcanzado en época tartesica e ibérica. En aquel tiempo estaba la Al-Ándalus propiamente dicha, que era la actual Andalucía, mas el Algarve, sur de la actual Extremadura, valle de Alcudia y algunas zonas que han sido anexionadas por la actual región de Murcia. Ésta era Andalucía, la Andalucía histórica, que también podríamos llamar Países Andaluces sin ningún problema. Luego estaban Al Musat, que era la meseta, donde a la izquierda se situaban lusitanos, en el centro y norte leoneses y castellanos, y más al sudeste encontramos a La Mancha histórica. Estaba Al-Xarq, que era toda la zona de Levante hasta Murcia. Y al norte de estos ya se encontraban otros reinos como Cataluña, Aragón, Navarra (Euskal Herria), Cantabria, Asturias y Galicia.

23 .- No somos moros, sino cristianos

Cuando el españolismo recurre al mito de que “no somos moros”, no solo sigue ejerciendo la ignorancia histórica de sus antepasados, sino que viene a decirnos terminantemente, so excusa de la religión y sintiéndose aun conquistadores, que no somos una nación, que fuimos ocupados por ellos y que nos sustituyeron, siendo los actuales andaluces hoy hijos de castellanos, leoneses, astures, cántabros, catalanes, aragoneses…de todo, menos andaluces.

Estas afirmaciones, que son más propias de un juglar castellano del siglo XV que de historiadores medianamente serios, están desde hace muchos años en un brete. Cada vez más empiezan a salir datos sobre la autentica expulsión de andaluces rebeldes (moros, mudéjares o moriscos) que no fue total, sino parcial. El españolismo debe saber que la mayoría de moriscos desplazados de sus ciudades y pueblos originarios fueron a parar a otras zonas de Andalucía, y muchos de los que salieron de ella, se volvían secretamente. A eso se une que los supuestos repobladores, tal como están a día de hoy las tablas de repoblación conocidas, no venían en masa de fuera de Andalucía, sino que eran precisamente de aquí. Eran cristianos, pero andaluces (de los que vivieron en la turdetania romanizada y Al Ándalus, y cuyos antepasados  llevaban tantos siglos en esta tierra como los de sus hermanos musulmanes). Claro que los andaluces actuales no somos “moros”, sino descendientes de andaluces de toda la vida, donde cristianos, musulmanes y una parte de judíos, que no son razas, sino cosmovisiones, así como otras minorías como los gitanos, han tenido una importancia fundamental. Ante todo somos andaluces. Ahora bien, la guerra que se conoce como de “moros y cristianos” no fue más que una guerra de conquista contra Andalucía, uno de los mayores y sino el primer etnocidio en la época contemporánea de la historia de la humanidad, en duración, muertes y crueldad solo comparables a los mayores etnocidios conocidos del mundo, así como está emparentado con casos como el irlandés, el palestino, el escocés, vasco o catalán...

24.- Los moriscos fueron expulsados

Este mito contiene una verdad a medias. Fueron expulsados (y no todos) aquellos andaluces y andaluzas que participaron activamente en las rebeliones, insurrecciones y revoluciones de moriscos, que representaron una mínima parte de la sociedad andaluza, aunque la mayor parte de esta colaborara pero no participara activamente. La mayor parte de estos moriscos “de paz” que permanecieron fueron redistribuidos por territorio andaluz y no se fueron nunca de Andalucía, constituyendo el sustrato más numeroso y básico del andaluz actual, además de, entre otras cosas, constituir el primer proletariado agrícola de Andalucía en la historia como tal mucho antes de que ese concepto fuera formulado por Marx o Engels, los cuales además, siguieron muy de cerca la revolución nacional y popular andaluza de 1868.

25.- El independentismo andaluz quiere restaurar Al-Ándalus

Falso. Que reconozcamos la grandeza de nuestros antepasados y que se sitúe el origen de la actual dependencia en la conquista y destrucción de al-Ándalus, no significa volver a hace 500 años. Los independentistas andaluces queremos una República Andaluza de Trabajadores, laica, con justicia, con base en las asambleas democráticas de trabajadoras y clases populares. Ya cada cual que crea en lo que quiera creer.

26.- Andalucía es un revoltijo de pueblos

El españolismo políticamente correcto y el mero autonomismo tergiversador del andalucismo histórico explican que no podemos ser independientes (excluyentes dicen) porque por aquí han pasado muchos pueblos. Primeramente me gustaría saber que tiene que ver el tener relaciones con otros pueblos con que determinado pueblo sea independiente, con su capacidad para gobernarse a sí mismo. Es como querer etiquetar a las frutas de verduras. Andalucía no es la única que se ha relacionado con otros pueblos del mediterráneo. Este es el mito del revoltijo, en el cual mezclan (como si la Historia de Andalucía fuera una vulgar tortilla de patatas de 5 minutos) etapas, se saltan procesos, se hace tabla rasa con pueblos con los que se comerció y hubo una relación cultural y con imperios que nos conquistaron como si todos hubiesen sido amigos o benevolentes, se superponen las tergiversaciones históricas a las verdades históricas ya demostradas, se llega a afirmar que pueblos con los que se tuvieron relaciones comerciales o de dominación, nos sustituyeron desapareciendo los andaluces como por arte de magia. Hemos sido de todo según la historia del colonialismo, griegos, fenicios, cartagineses, romanos, árabes…, de todo, menos andaluces. Andalucía es un país que históricamente ha tenido más relaciones internacionales con otros pueblos que otros países ibéricos, pero no es una cualidad solo suya. En todo caso lo específicamente andaluz es como se ha dado ese proceso histórico de relaciones humanas y de todo tipo aquí en Andalucía, mejor dicho esos procesos (porque a cada etapa histórica corresponde un tratamiento personalizado). Andalucía es producto de un mestizaje, si, pero no olvidemos que el sustrato mayoritario es de tipo mediterráneo, es decir, que somos los descendientes de andaluces de toda la vida. Que los andaluces no hemos dejado de ser andaluces. Y por tanto, por ser pueblo, Nación y además por necesidad de las clases populares, tenemos el derecho y el deber de ser los únicos que decidimos en esta vieja nación que es lo que le conviene a sus intereses soberanos.

27.- No hay que ser tan radical

Como dijo Marx “Ser radical, es tomar las cosas por la raíz. Ahora bien, para el hombre, la raíz es el hombre mismo.” Radical no es una palabra vacía, sin sentido, no es extremismo ni intransigencia, es la base del pensamiento crítico frente al pensamiento único. Ser radical no es ser extremista, es ir a la raíz de los problemas para poner la solución idónea. Hay que trabajar pedagógicamente con las masas que ser radical es la expresión más alta de la libertad y de la democracia obrera y popular. Ser radical nos lleva a tener que analizar el sistema, la sociedad, el pensamiento, los fundamentos, las teorías…de todo lo que nos rodea, con las distintas herramientas de análisis que disponemos en la izquierda revolucionaria y nacional andaluza. Nos obliga a un replanteamiento de toda y cada una de las cuestiones que inciden en la organización y la vida de las personas, de sus comunidades nacionales y culturales, es decir, de su Nación y de la situación de sus clases populares.

28 .- No tienen fuerza

Dicen que una vez se le acercó en san Petersburgo a Lenin un obrero simpatizante del marxismo que le espetó: “¿y dónde está aquí el partido, camarada?, aquí no hay nadie!” a lo cual Lenin le vino a decir: “camarada, el partido eres tú”, con lo cual le quiso decir, tras un mitin nutrido, que, a pesar de todas las inquietudes y simpatías, si no había nadie organizado en esa área pero si existían simpatizantes, lo lógico es que esos mismos tomaran la iniciativa y se organizaran para llevar a cabo el fin que sentían y pretendían. Todos se quejan que somos pocos pero nadie de esos que se quejan arriman el hombro para fortalecer los colectivos ni amplificar la repuesta al estado español, ni han estado nunca la mayoría de ellos en la barricada. El MLNA tendrá la fuerza social en la calle que tiene actualmente en ideas y podrá exhibirla masivamente cuando esos andaluces con inquietudes superen esa fase de pubertad mental y de inmadurez política, de criticar a otros que sí se mojan y de ver los toros desde la barrera, para transformarla en compromiso y actividad revolucionaria por Andalucía. Mientras los andaluces y andaluzas no se comprometan, empezando por quienes sienten esa inquietud, seguiremos teniendo más razones que voz y nos quedaremos solo en eso.

29 .- Son pocos, y por tanto, inservibles

El número vale para medir la correlación de fuerzas pero no la justeza y validez de una idea; en la cuestión de confrontación de ideas cobra otro sentido para ser un elemento más. Se puede decir que no hay nada que impida el crecimiento del independentismo andaluz. Y esto no toca para nada la existencia de Andalucía como nación y su derecho a ser independiente, libre. En cuba, en sierra maestra, antes del triunfo de la revolución, quedaron solo 6 personas tras el primer desembarco. Y triunfaron. El partido comunista chino lo fundaron unas 10 personas y lograron la victoria en la nación más numerosa en habitantes del mundo en su época aunque hoy china sea capitalista. Los panteras negras, que tantos quebraderos de cabeza dieron al gobierno capital-imperialista de los EEUU, no eran más de 5 al principio. Y a mí me parece, a juzgar por muchas pruebas, que en Andalucía hay más de 5,6 y 11 independentistas. Sabemos que ser pocos ahora, en una situación de dependencia y falta de conciencia nacional, es lo más lógico que podría suceder en una situación de dominación tal como la andaluza. Ahora seremos pocos, pero las ideas triunfaran, el pueblo trabajador andaluz vencerá, el MLNA vencerá y Andalucía triunfará. Porque Andalucía volverá a recobrar su ser, su identidad, su personalidad, su estilo, su potencial creador, su palabra libre, su espíritu heterodoxo. Volveremos a recobrar la libertad negada y las tierras conquistadas. Y esto será así guste o no al estado español, y sucederá así seamos hoy 5, 500 o 5000. Porque al final se impondrá la razón. España en sí misma es un mito, nació de la nada y volverá a la nada. He dicho otras veces que todos los imperios han caído y el español no será una excepción. La mejor forma de combatir este mito de que “somos pocos” es que todo aquel o aquella que tenga un mínimo sentimiento andaluz o una mínima percepción de lo que sucede en Andalucía, debería ponerse manos a la obra y a militar, colaborar, difundir, ayudar en definitiva al MLNA, al andalucismo revolucionario. El estado español nos quiere callados y sumisos, por tanto sumarse al movimiento de liberación nacional y social de Andalucía es no solo un acto de responsabilidad, sino es ya en sí mismo un acto revolucionario, de liberación, una respuesta a ese estado que nos oprime e insulta.

30 .- ¿Qué vamos a ser, como vascos y catalanes?

No, solo vamos a ser como andaluces, porque, como decía Blas Infante, Andalucía no va a copiar a ningún pueblo, porque sabe de sobra crear originalmente. Una vez dicho esto, cabe decir que, respetando el derecho de los pueblos catalán y vasco a decidir (como el resto de pueblos), la frase contiene implícita la pregunta, “¿qué vamos a ser, independientes?”. Pues sí, queremos ser independientes, recuperar la libertad que nos fue robada y poder decidir en nuestra tierra por nosotros mismos conforme a nuestros intereses. ¿Ser como vascos y catalanes? No, somos andaluces y vamos a volver a ser lo que fuimos, hombres libres, hombres de luz que a los hombres, almas de hombres les dimos. Y esto que dice nuestro himno nacional es un hecho histórico que se produjo durante nuestras etapas de independencia.

31 .- Hay que luchar primero por la causa obrera y en una organización estatal, luego ya veremos…

Este mito parte del fijismo españolista de que, pase lo que pase, toda lucha parte de algo español. El independentismo andaluz tiene su propia estrategia y su propio itinerario de ruta, y como andaluces libres, no aceptamos participar en nada que se coordine de forma española y además, no reconozca explícitamente la liberación nacional de Andalucía y no luche activamente por su derecho a la autodeterminación. Para nosotros en situaciones de opresión nacional, se ha de luchar por igual tanto por la libertad obrera como por la nacional, porque una sin la otra no puede tener base. Por tanto, para nosotros liberación obrera es liberación nacional y liberación nacional es liberación obrera. Se complementan necesariamente. No sería posible la una sin la otra.

32.- El nacionalismo andaluz es burgués

El nacionalismo andaluz, el autentico, en su mayoría es hoy, como en toda su historia, revolucionario. Como durante los pleitos señoriales, con el bandolerismo consciente, como en la junta soberana de Andújar en 1835, como en la constitución de Antequera de 1883, como en la asamblea de ronda de 1919…en la revolución cantonalista, en el trienio bolchevique, durante la guerra antifascista del 36, durante las ocupaciones de tierras tras el franquismo y hasta hoy…el andalucismo ni fue, ni es ni será burgués, mientras sea autentico nacionalismo andaluz, popular, anticapitalista.

33 .- Les falta financiación

Esto más que un mito, es por desgracia una realidad que contribuye al bloqueo y desarrollo del independentismo revolucionario andaluz. Sin embargo, no se deben pensar en “padrinos”, sino en la autogestión, que debe demostrar que el pueblo andaluz es autosuficiente en la lucha y puede enfrentarse con garantías a todos los retos que se le planteen.

34 .- Todo nacionalismo es burgués

Tremendo error. Nacionalismos hay de dos tipos, de agresivos o de expansión (imperialistas) y nacionalismos revolucionarios de liberación, de respuesta (anti-imperialistas). No se puede meter en el mismo saco a nacionalismos como el de Hitler, Franco, Mussolini, Pinochet… que a nacionalismos como el cubano, el vietnamita, el venezolano, el de Blas Infante, Companys…sería de un simplismo y una ceguera política considerables. No todos los nacionalismo son burgueses, sino que todo nacionalismo de respuesta o liberación es revolucionario y se enfrenta al nacionalismo opresor e imperialista de sus dominadores.

35 .- Hay dos Andalucitas, oriental y occidental

Decir que Andalucía oriental no tiene nada que ver con Andalucía occidental es como decir que dos hermanos de sangre no forman parte de la misma familia y no tienen derecho por tanto, a ser, formarla y vivir como tales. Cambien los términos. ¿Les suena de algo?. Nunca jamás hubo una línea de separación real, ni cultural, ni histórica, ni sanguínea, entre Andalucía occidental y oriental, conceptos exclusivamente geográficos. La diferencia más significativa sea quizá que precisamente fue Andalucía oriental el último bastión de la Andalucía no conquistada, de la Andalucía libre, argumento que desde luego no juega a favor de los divisionistas. Todas las comarcas andaluzas son conscientes de sus propias particularidades pero también son conscientes de su innegable andalucidad. Hoy, un pequeño grupo de andaluces unionistas con España, a imitación de los blaveros valencianos quiere dividir Andalucía en dos, un grupo que dicen no ser andaluces pero se consideran españoles, contradicción que ya intentó provocar el españolismo de UCD en sus años. Esta gente, que representa lo mismo que los unionistas británicos en el uslter irlandés, y amparados en partidos españolistas, son andaluces colonizados que reniegan de sus hermanos andaluces y su cultura, identidad e historia así como asumen placenteramente la situación de dominación de Andalucía. Son la vergüenza de la nación.

36.- No existen partidos independentistas fuertes

Es otro mito empleado tanto por el españolismo como por bastantes andaluces que en su ingenuidad, se quedan en la crítica verbal o virtual, pero no pasan a ser militantes o colaboradores activos. Tanto unos como otros favorecen magníficamente que Andalucía siga siendo dependiente y humillada. Este mito, como el de los números, contiene una gran contradicción y es que no tiene nada que ver que no existan partidos fuertes con que Andalucía sea una nación, este oprimida y su natural derecho a ser libre. Por tanto, solo percibimos esa afirmación como una excusa más, sin fundamento, dirigida a minar el crecimiento, consolidación y triunfo de la causa independentista y revolucionaria andaluza.

Para concluir, he de decir que aunque se busquen todo tipo de excusas para evitar, torpedear, bloquear e impedir la independencia y el socialismo para Andalucía, los independentistas andaluces debemos contrarrestar estos ataques con la lucha ideológica primeramente, para lograr que Andalucía sea libre, basándonos en nuestra historia y experiencia revolucionaria.

Juanfe Sánchez, andaluz de conciencia, militante de Nación Andaluza.

http://www.laotraandalucia.org/node/1754

Modificado por última vez en Miércoles, 20 Agosto 2014 12:58

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