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01 Dic 2013

Euskal Herria como parte de un todo Destacado

Escrito por  EHK
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En Euskal Herria el combate pasa por aceptar el reto para re-construir un movimiento revolucionario atendiendo a las bases económico-sociales y políticas del medio que pretende transformar.

"Las crisis consisten precisamente en que lo viejo está muriendo y lo nuevo todavía no ha podido nacer; en este interregno aparecen una gran variedad de mórbidos síntomas"

Gramsci (cuaderno de prisión, 1930) 

Euskal Herriko Komunistak (EHK)

La Euskal Herria trabajadora, los sectores populares y los presos políticos vascos se encuentran bajo la mira de un Estado español que no ceja en aplicar la acción represiva de  manos del Partido Popular, con el objetivo de perpetuarse en un Gobierno que necesita recuperar una legitimidad perdida dadas las medidas económicas que va imponiendo al calor de la debacle económica internacional que, sin duda y a todas luces, no tiene visos de finalizar.

Por lo tanto, el repliegue de ETA y la crisis han puesto en evidencia cómo es la cara real de la democracia “a la española” y cómo la violencia unilateral, es el modo habitual de funcionamiento histórico de un estado fracasado como el español, acostumbrado a solventar los problemas internos de clase y nacionales con mano dura. Así, no son de extrañar  los cambios legislativos respecto al endurecimiento de las leyes represivas que se están implementando desde Madrid.

El Estado quiere adelantarse a los posibles efectos futuros de la crisis e intentar sofocar de antemano cualquier respuesta social y política por muy “pacífica que sea”. Que vayan tomando nota todos aquellos grupos y fuerzas sociales o políticas que condenaban al MLNV y creyeron encontrar en la desobediencia pacífica una forma definitiva de neutralización de los instrumentos represivos del estado.

¿Cómo acabará la crisis?. Esto no es posible entreverlo de un modo preciso, al no haber comenzado la lucha por la liquidación definitiva del capitalismo. Por el contrario, lo que sí es posible entrever es que el sistema capitalista ha entrado ya, no en una crisis económica grave y permanente que anunciaría su caída inminente, lo que sería ridículo pretender, sino en una zona límite de su desarrollo que quiere romper y superar, lo que traerá aparejado dislocaciones y convulsiones en todos los rincones del mundo.

Nunca en la historia del capitalismo la oposición socialista había sido tan endeble e insignificante y sin embargo el sistema convulsiona.El mundo entero se ha adherido a “la economía de mercado”. Todos los continentes se hallan bajo parámetros capitalistas. Algunos países desde el neoliberalismo, otros, desde un capitalismo de estado, como sucede con los BRICS, se enfrentan en una lucha inter-imperialista por la hegemonía mundial lo que ha generado un mundo multi-polar. La multipolaridad implica un proceso de equiparación de poderes que empuja a un nuevo reparto del mundo lo que inevitablemente trae consigo el desarrollo de la carrera armamentística entre Estados Unidos, Rusia, China, India y Japón. En este sentido, la actual etapa se corresponde con una transición sistémica a escala mundial, aún inconclusa, que impacta en las naciones, regiones y países, en los medios de producción y de intercambio.

Por lo tanto, si nos situamos en un terreno exclusivamente económico, ¿se puede considerar que el capitalismo tiene un límite histórico?. La gran marxista Rosa Luxemburgo respondía diciendo que si, pues indudablemente, el capitalismo, en tanto que modo de producción, llegaría a un estadio último en que se convertiría en “una imposibilidad económica objetiva”, ella descartaba, no obstante, esta eventualidad al considerar que antes incluso de que el capitalismo hubiese podido recorrer la totalidad de su trayectoria histórica, “la exasperación de los antagonismos sociales y políticos” crearía “una situación tan insostenible” que no habría necesidad de que el capitalismo alcanzase tal extremo para desaparecer.  Esto fue escrito en 1913 en su ensayo “La Acumulación del capital”.

Casi 90 años después, ¿es posible todavía sostener semejante punto de vista?. Lo que la Historia ha mostrado es que la lucha de clases, que debía, según Rosa Luxemburgo, abreviar la duración de la vida del capitalismo, no ha sido capaz de llevar a cabo esa misión. No porque tal combate fuese inexistente, sino porque el capitalismo encontró en sí mismo suficientes recursos económicos como para cortarle la hierba bajo los pies.

¿Quiere esto decir que la lucha de clases debe ser considerada nula en el final del capitalismo? No, pues a todas luces este último no desaparecerá por sí mismo sin intervención de las personas. La historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases. Ciertamente son los hombres y mujeres los que hacen su propia historia pero, como decía Marx, en condiciones determinadas. Esto significa una cosa: mientras que el capitalismo disponga de un margen de maniobra económica para remontar sus crisis y, por tanto, sea capaz de proseguir su acumulación, no se podrá contar con la lucha de clases para ajustarle las cuentas. Y en esas está el sistema, buscando la forma de contener su crisis y reiniciar el proceso de perpetuación acumulativa combatiendo a las fuerzas revolucionarias que emergen en las distintas partes del planeta. Euskal Herria es una pequeña proyección de este todo.

Políticamente, la democracia burguesa (como marco integrador interclasista) ya no tiene perspectivas creíbles que ofrecer, estando agotados los ideales clásicos burgueses. Si se observa el mundo de las sociedades capitalistas llamadas avanzadas, en el que está inmersa nuestra Euskal Herria, un hecho evidente se impone hoy: ya no hay pasiones colectivas, ni grandes concentraciones políticas, ni sistema de convicción capaz de arrastrar la adhesión, de provocar el entusiasmo y de suscitar la esperanza. Desde el punto de vista ideológico es un mundo sombrío y desierto el que se ha instaurado. Únicamente las manifestaciones deportivas, a veces,  llegan a provocar un arrebato colectivo pero que vuelve a caer pronto, no siendo esto más que espectáculo. ¿Pero esto va encontra del sistema?

Evidentemente la burguesía está interesada en promover la indolencia social de tal manera que anule la lucha emancipatoria del ser humano. Sin embargo hay un campo en donde la burguesía no bromea, esto es, la economía. Ahí intenta operar sin cortapisas de ningún tipo. Sólo obedece a las leyes del capital, a las exigencias del mercado, a la dura necesidad de la rentabilidad, no dudando en aplicar y endurecer medidas represivas en caso de justas reivindicaciones o cuestionamientos del orden establecido.

Justamente en el caso del Estado español, la integración de las burguesías regionalistas representadas por PNV-UPN y CIU, dentro del bloque dominante, se sancionó políticamente con la implantación del “Estado de las Autonomías”. No obstante, este modelo, nacido en la sombra de los Pactos de la Moncloa, se cuestiona y se puede desmoronar al calor de las visiones que manejan actualmente  distintas fuerzas políticas, tanto centralistas como independentistas, regionalistas como autonomistas, generando contradicciones y fricciones internas.

La pregunta surge de inmediato. ¿A qué responde semejante desafío al orden impuesto en el Estado español desde los años 70?. Una respuesta se encuentra en las propias necesidades de acumulación y perpetuación de la posición de clase de las distintas burguesías del Estado, la otra emerge de las presiones rupturistas de las organizaciones independentistas cuya base social es la clase trabajadora, que luchan desde hace años por la emancipación de sus distintos pueblos.

Para ambos casos es obligado recordar que el marco económico y político en el que nos movemos  nos es impuesto, nos es dado por el imperialismo, fruto del enorme desarrollo de la producción y de la concentración de ésta, lo que acentúa además la socialización de los medios de producción inherente al capitalismo. Ahora, la acumulación de capital se realiza a escala mundial y muchos marcos estatales y regionales se han quedado obsoletos, creando desfases y problemas en el desarrollo del sistema.

En Euskal Herria el combate pasa por aceptar el reto  para re-construir un movimiento revolucionario atendiendo a las bases económico-sociales y políticas del medio que pretende transformar. Esta plataforma sólo puede ser una concepción del mundo alternativa, que como ya hemos señalado en otras ocasiones, necesita una puesta al día y una reelaboración, esto es, su reconstitución como discurso revolucionario a la altura de las necesidades actuales y de futuro de la lucha por la liberación nacional y social de nuestro País.

La experiencia revolucionaria histórica acumulada por el MLNV es el eslabón del que asir la cadena de la lucha emancipatoria de nuestro pueblo desde una perspectiva histórica. Y en ello los comunistas abertzales tenemos mucho qué decir y qué hacer a pesar de nuestra debilidad organizativa en el seno de la Izquierda Abertzale y el conjunto del Pueblo Trabajador Vasco.

Euskal Herriko Komunistak (EHK)

Modificado por última vez en Domingo, 01 Diciembre 2013 19:51

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